Barranquilla | EL HERALDO

¿Quieres recibir notificaciones?
Si
No
INGRESAR Explora tu perfil

Amigo lector,

Haz disfrutado 5 de 10 contenidos gratuitos.

Nuestro deseo es que continues informandote y disfrutando de todo nuestro contenido, por eso te invitamos a iniciar sesión ó crea tu cuenta gratis en nuestro portal.

SUSCRÍBETE
Un joven monitorea su saturación de oxígeno en medio de su aislamiento tras ser diagnosticado como paciente con coronavirus.
Hansel Vásquez
Barranquilla

Pensé que era broma, pero luego entré en depresión: joven que contrajo Covid

Hablan menores de 25 años que contrajeron la enfermedad y lanzan una alerta sobre el riesgo de contagio a otras personas.

Entre los niños y jóvenes el coronavirus ha dejado sentidas grietas. Además del inminente riesgo de contagio, esta crisis sanitaria ha tenido una profunda repercusión en su bienestar, creando una serie de miedos a pesar de que poco a poco hemos ido recuperando algunos de los hábitos que habíamos abandonado a causa de la cuarentena.

En reiteradas oportunidades, los especialistas médicos han expresado que los niños y los adolescentes cuentan con las mismas probabilidades de infectarse que cualquier otro grupo de edad y pueden propagar la enfermedad, aunque el virus causaría una infección más leve que en otras personas.

Tan solo en Barranquilla, según las cifras de la Secretaría de Salud, se han reportado 6.184 casos positivos entre menores de 25 años, lo que corresponde a cerca del 19,6% de los casos totales (31.624, a corte del 7 de agosto).

“Este ha sido el comportamiento esperado para Colombia. Desafortunadamente las poblaciones jóvenes y adultos jóvenes cursan asintomáticos”, indicó Humberto Mendoza, secretario de Salud.

Y aunque en el imaginario colectivo se encuentra vigente que todos los fallecidos han sido personas de edad avanzada, en la capital del Atlántico se reporta que –a corte del 7 de agosto– 12 personas menores de 25 han muerto a causa de esta enfermedad, lo que corresponde al 0,8% de los decesos totales.

“Esto no es un juego. Muchos jóvenes creemos que esto no nos va a tocar nunca y cuando lo hace, es un choque muy fuerte para uno y, por supuesto, para toda tu familia”, sostuvo una joven de 21 años, que durante más de un mes estuvo luchando contra el nuevo coronavirus.

Desde la administración distrital se viene trabajando con estrategias educativas y de comunicación para esta población, con el principal objetivo de desterrar aquella falsa creencia sobre la inmunidad de los más pequeños ante este virus, así como concientizar sobre la posibilidad de que puedan llevar esta enfermedad a sus padres o abuelo.

La experiencia de una niña asintomática

A sus nueve años, Carmen Cañarete se contagió con Covid-19. Aunque en ningún momento presentó síntomas, lograron detectar que era positiva en medio de un cerco epidemiológico hecho a causa de otro caso confirmado en su familia.

“Cuando al papá de la niña le diagnosticaron que era positivo para coronavirus, todos nos aislamos en casa y pedimos que nos hicieran las pruebas a todos. Acá vivimos 7 personas, queríamos salir de dudas. Carmen fue de las primeras a las que se la hicieron y el resultado fue positivo”, explicó su primo Jesús Cañarete, quien fue el encargado de atender a los enfermos de su familia.

Aunque todos los integrantes de esta familia ya se encontraban aislados, con la confirmación del segundo caso tomaron la decisión de incrementar las medidas de protección: “A la niña le pedíamos que no se quitara el tapabocas y era muy difícil, porque no está acostumbrada a esas cosas”.

Jesús también contó que otra de las dificultades que tuvieron que sortear estuvo relacionada con su negativa a estar en aislamiento y las clases virtuales, que suspendió por algunos días con el fin de evitar que contagiara a quienes la ayudaban en estas labores.

“No quería estar sola en su cuarto, quería estar corriendo y jugando por toda la casa, como hace normalmente. Incluso, con la comida fue algo difícil porque estaba acostumbrada a que se la dieran, tocó cambiar un poco esos hábitos”, agregó.

A los quince días, la niña fue sometida a una nueva prueba, la cual entregó un resultado negativo: “Siempre estuvimos pendientes a su evolución y aunque no presentó síntomas pudo habernos contagiado a cualquiera de nosotros”.

Por último, Jesús envió un mensaje a los jóvenes para incrementar la protección y evitar el pensamiento de que “es una enfermedad para personas de más edad”.

Jaime y el golpe a la Covid-19 a pesar de sus comorbilidades

La vía que utilizó el coronavirus para llegar hasta el hogar de Jaime Garrido todavía es una incógnita. Este joven de 21 años asegura que los primeros síntomas los presentó el 24 de junio, días después de haberse mojado con agua lluvia en la terraza de su casa.

“Empezó con el dolor de garganta y después se sumaron la fiebre y dolor en el cuerpo. Los primeros días pensé que era consecuencia de la lluvia, pero me alarmé cuando empecé a expectorar flema con sangre y porque perdí el gusto y el olfato”, explicó.

En ese momento solicitó una cita médica de forma virtual. Debido a sus antecedentes médicos (asmático, hipertenso y vejiga neurogénica, además de haber nacido con hidrocefalia y mielomeningocele) fue sometido a la prueba para Covid-19 el día 11 de julio.

“A pesar de eso, el resultado solo llegó hasta el 4 de agosto, casi un mes después de habérmela hecho. Durante todo ese tiempo no presenté nuevos síntomas, siempre estuve aislado en mi cuarto, usando tapabocas para evitar contagiar a alguien más en mi familia”, agregó Jaime.

Actualmente, el joven está a la espera de los resultados de una segunda prueba, la cual fue realizada al poco tiempo de haber recibido el resultado de la muestra inicial: “Mi EPS está haciendo un seguimiento a mi estado de salud. No tengo síntomas y estoy esperando el resultado negativo de esa prueba”.

Ante todo el panorama que se vive en la ciudad y el departamento, hizo un llamado a sus contemporáneos para cumplir al pie de la letra la cuarentena, puesto que así evitan riesgos para sus padres o abuelos mayores.

“El coronavirus no distingue la edad. He conocido casos de personas mayores que se han contagiado por sus nietos o hijos, por lo que es necesario evitar que sean víctimas de esta enfermedad por no cumplir con el uso de tapabocas o respetar el distanciamiento social”, puntualizó.

Una enfermera que sufrió los embates de la enfermedad

El primer día de julio, el despertar de María* fue diferente. Luego de abrir los ojos sintió una molestia en su garganta. En ese momento pensó que se trataba de un malestar gripal, por lo que decidió tomar un remedio para atacar dicho síntoma.

Con el transcurrir de las horas, empezó a presentar un cuadro febril agudo y dolor de cabeza, sumado a deposiciones constantes, lo que despertó las primeras sospechas de Covid-19.

 “En algún lugar leí que una prueba para descartar esa enfermedad era oler vinagre. Yo lo hice y todo estaba en orden, por eso pensé que era una gripa y que la comida me había caído mal”, recordó la enfermera de 21 años.

Días después, a la sintomatología inicial se sumaron dolores musculares y vómitos, por lo que pedía ser llevada a urgencias, aunque sus familiares lo rechazaban debido al caótico momento que se vivía en la ciudad por la pandemia.

“Una noche no pude salir del baño por las constantes deposiciones y vómitos. En los pequeños laxos de tiempo en que no lo hacía, a mi mente se venía la mente de un niño con cáncer, porque era algo parecido a lo que estaba viviendo”, agregó la joven.

Sostuvo, además, que en ese momento tuvo una fuerte crisis emocional debido a que “no entendía la razón de que me estuviera sucediendo eso a mí. Cuestionaba a Dios, pero también le pedía perdón, mientras mi mamá lloraba en medio de la desesperación de no saber qué hacer”.

Ante el débil estado en que se encontraba, su madre decidió llevarla a urgencias, donde el dictamen la impactó: “Me hicieron la prueba y unos laboratorios. El médico me dijo que llegué en el momento justo, que la historia pudo haber sido otra. Tenía una infección urinaria muy fuerte que me hizo sepsis”.

Desde ese momento fue ‘hospitalizada’ en su vivienda. A diario, un grupo médico llegaba a hacerle seguimiento y en una de esas visitas le notificó que su prueba había arrojado positivo.

“Eso fue un momento muy duro, aunque sabía que lo tenía pensé que era una broma. Entré en depresión porque era consciente de que se lo había transmitido a mi mamá y mi hermana, como en efecto sucedió”, agregó. 

Sin embargo, el acompañamiento de sus amigos y familiares fue clave para poder superar ese episodio y salir bien librada ante el virus: “Encontré mucho apoyo por parte de mi familia y algunas amistades, que siempre estuvieron dispuestos a darme una palabra de ánimo. Todo eso sirvió para no decaer y poder salir bien”. Por último, lamentó que a pesar de que su EPS autorizó la segunda prueba, antes de la puesta en marcha del nuevo protocolo, no fue hecha: “Yo estoy bien pero la segunda prueba sirve como una tranquilidad. Es necesario seguir las recomendaciones, es un virus que nos puede dar a cualquier edad”. 

*Nombre cambiado a petición del entrevistado

Facebook
Twitter
Messenger
Whatsapp
Convierta a El Heraldo en su fuente de noticias

Más noticias de:

  • Atención a pacientes
  • coronavirus
  • COVID-19
  • Pandemia
  • Personas contagiadas
La sesión ha sido cerrada con exíto
Por favor, complete su información de registro aquí
DETECTAMOS QUE TIENES UN BLOQUEADOR DE ANUNCIOS ACTIVADO
La publicidad nos ayuda a generar un contenido de alta calidad
No quiero apoyar el contenido de calidad
X
COMO REPORTAR A WASAPEA
1) Agrega a tu celular el número de Wasapea a EL HERALDO: +57 310 438 3838
2) Envía tus reportes, denuncias y opiniones a través de textos, fotografías y videos. Recuerda grabar y fotografiar los hechos horizontalmente.
3) EL HERALDO se encargará de hacer seguimiento a la información para luego publicarla en nuestros sitio web.
4) Recuerda que puedes enviarnos un video selfie relatándonos la situación.
Ya soy suscriptor web