Durante décadas, el dengue ha sido una amenaza persistente para los colombianos. En lo corrido de 2026, de acuerdo con el boletín epidemiológico del Instituto Nacional de Salud correspondiente a la semana 6 (del 8 al 14 de febrero), se han reportado 13.872 casos en todo el país.
Desde 2020, Colombia acumula 759.000 casos y 755 muertes confirmadas a causa de la enfermedad. Un panorama que ha mantenido encendidas las alertas de las autoridades sanitarias y que llevó al Gobierno nacional a autorizar el inicio de la introducción escalonada de la vacuna contra el dengue en el esquema nacional de inmunización.
La medida fue adoptada por el Ministerio de Salud y Protección Social con base en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la evidencia técnico-científica que se encuentra disponible.
Así lo destacó el ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, quien recalcó que Colombia se convierte en el cuarto país de América del Sur en adoptar esta vacuna.
“Con la introducción de la vacuna contra el dengue estamos reforzando la protección de la vida. Es una decisión basada en evidencia para reducir hospitalizaciones y muertes, empezando por los territorios y las niñas y niños más afectados”, aseguró el funcionario.
Anotó que para la priorización de territorios y poblaciones se tuvieron en cuenta los reportes del Instituto Nacional de Salud sobre la incidencia de dengue, así como los estudios del Instituto de Evaluación Tecnológica en Salud (IETS), que evidencian una alta carga de la enfermedad en niños, niñas y adolescentes.
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Por tal motivo, se decidió priorizar en esta fase a niños y niñas de 9 años que cursen grado cuarto, así como a vacunadores de la red pública y privada y a los equipos de enfermedades transmitidas por vectores.
“Colombia avanza en modernizar su esquema de vacunación y en consolidar la prevención como eje de la salud pública”, recalcó.
Desde la cartera ministerial se informó que la vacuna a aplicar corresponde a Qdenga, que se encuentra precalificada por la OMS y con registro Invima, protege contra los cuatro serotipos del virus (DENV1, DENV2, DENV3 y DENV4) y cuenta con una eficacia entre el 60 % y el 97 %, con mayor protección en personas que han tenido dengue previamente.
Por esta razón, EL HERALDO consultó a un grupo de expertos para explicar cómo funciona y cuál es su nivel de protección frente a los distintos serotipos del virus y detallar las implicaciones que tendrá su implementación en las regiones con mayor carga de la enfermedad.
¿Cuál es la protección?
Edgar Navarro Lechuga, director del Departamento de Salud Pública de la Universidad del Norte, explicó que se trata de una vacuna elaborada con virus vivos atenuados que se administra en dos dosis, separadas por un intervalo de tres meses.
“Esta vacuna estimula el sistema de defensas del cuerpo para que reconozca al virus del dengue y produzca anticuerpos específicos. Así, cuando la persona se expone al virus en el futuro, su organismo lo identifica con mayor rapidez y responde de forma más eficaz, lo que disminuye el riesgo de enfermar o de presentar cuadros graves que requieran hospitalización”, explicó.
El también coordinador de la maestría en Epidemiología de esta alma mater expuso que se trata de una vacuna tetravalente; es decir, ofrece protección frente a los cuatro tipos de virus del dengue que circulan en el país (serotipos 1, 2, 3 y 4).
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“Esto es fundamental porque una persona puede infectarse más de una vez en la vida por serotipos diferentes y las infecciones repetidas se asocian con un mayor riesgo de formas graves de la enfermedad”, dijo.
En ese sentido, recalcó que “al cubrir los cuatro serotipos, la vacuna contribuye a reducir tanto la ocurrencia de casos de dengue como la aparición de formas graves, independientemente de cuál serotipo predomine en cada brote”.
Navarro Lechuga recalcó que, de acuerdo con los estudios clínicos y las evaluaciones de autoridades nacionales e internacionales de salud, esta vacuna presenta un perfil de seguridad favorable.
“Los efectos secundarios más frecuentes suelen ser leves y transitorios, como dolor, enrojecimiento o inflamación en el sitio de aplicación, fiebre baja y malestar general, que desaparecen en pocos días. Los eventos adversos graves son poco frecuentes y existe un sistema de vigilancia para detectar y atender oportunamente cualquier situación inusual”, anotó.
Asimismo, el experto dijo que la vacuna se suma a otras medidas que siguen siendo necesarias para prevenir el dengue en la comunidad, tales como eliminar recipientes que acumulen agua, lavar y cepillar tanques y albercas, usar toldillos y repelentes, instalar mallas en puertas y ventanas y participar activamente en las acciones comunitarias de control del mosquito.
Niveles de eficiencia
Fernando Mendoza, médico pediatra e infectólogo, aseguró que la eficacia global frente a infección por dengue sintomático fue del 80,2 % en niños y adolescentes de 4 a 16 años; sin embargo, esto puede variar de acuerdo a la edad, serotipo e infecciones previas.
“La eficacia frente a hospitalización fue del 90,4 % y se ha mantenido entre 84 y 90 % en el seguimiento a largo plazo frente a los cuatro serotipos”, anotó.
Mencionó, además, que el hecho de que la vacuna sea más eficaz en personas con infección previa por dengue tiene varias implicaciones clínicas y de salud pública.
“En los diferentes estudios realizados se ha demostrado que la eficacia fue significativamente mayor en individuos seropositivos (con exposición previa al virus) que en seronegativos. Esto es similar a la protección observada después de infecciones naturales por diferentes serotipos”, aseguró el especialista.
Además, recalcó que “el impacto poblacional de la vacunación será mayor en regiones con alta carga de la enfermedad. Es importante resaltar que para la aplicación de este biológico no se requiere verificar por medio de exámenes si se ha tenido dengue previamente”.
Por eso expuso que, a corto y mediano plazo, se esperan resultados como la reducción de hospitalizaciones por dengue, especialmente en regiones con alta carga de la enfermedad cercana al 90% según los análisis iniciales: “Lo que a su vez se traduce en una disminución de la mortalidad asociada, aunque el impacto absoluto dependerá de la cobertura vacunal y la epidemiología local”.
Vacunación en Atlántico
Malambo, Soledad, Baranoa, Sabanalarga y Puerto Colombia fueron los municipios priorizados en el Atlántico para la vacunación contra el dengue.
“Malambo fue el primer municipio escogido para hacer la introducción escalonada de esta vacuna a nivel del departamento del Atlántico por el comportamiento epidemiológico y por la letalidad que tuvo entre el 2019 y el 2023 las muertes que tuvieron los niños de 5 a 9 años”, aseguró Teresita Mastrodoménico Medina, coordinadora del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) del departamento.
Cabe anotar que en el primer mes del año, a corte de la semana epidemiológica 3, en el Atlántico se han notificado 556 casos de dengue, de los cuales 221 han sido confirmados (35,6 %). Esta cifra representa una disminución del 67,3% frente al mismo periodo de 2025.
De esa manera, la tasa de incidencia departamental es de 14 casos por 100.000 habitantes, inferior a la tasa nacional (20,9). Sin embargo, algunos municipios han presentado comportamientos por encima del límite superior del canal endémico en semanas recientes, lo que mantiene activa la vigilancia y las acciones de control.
Desde la Secretaría de Salud del Atlántico se hizo un llamado a los padres de familia y cuidadores para acceder a la vacunación, teniendo en cuenta que es una herramienta segura y complementaria, pero que no reemplaza las medidas de prevención para el control del mosquito Aedes aegypti.


