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Veintidós años han pasado desde que el último alcalde médico de Santo Tomás fue silenciado por las balas. Este miércoles, su figura vuelve al espacio público, no en forma de promesa política, sino de bronce y piedra, cuando familiares, amigos y autoridades inauguren la escultura de Nelson Mejía Sarmiento, el mandatario asesinado el 29 de abril de 2004 por las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

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La obra, moldeada por las manos del maestro magdalenense Wilfrido Polo Salas, ya custodia el Parque El Recuerdo. Se trata de un monumento que busca ser el epicentro de una reconciliación necesaria para un pueblo que arrastra décadas de cicatrices.

La cita para este reencuentro con el pasado comienza a las 3:00 p. m. con una marcha que partirá desde el barrio El Lucero, para desembocar a las 4:00 p. m. frente a la figura de Mejía.

¿Quién fue Nelson Mejía Sarmiento?

Nelson Mejía Sarmiento, médico egresado de la Universidad de Cuenca (Ecuador) y exalcalde del municipio de Santo Tomás, Atlántico, construyó una trayectoria política profundamente ligada al servicio social. Reconocido por su cercanía con la comunidad tomasina, brindaba atención médica gratuita y, en muchos casos, asumía incluso el costo de los medicamentos para quienes no tenían cómo acceder a ellos.

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El 29 de abril de 2004, su vida fue truncada en Barranquilla. Minutos antes del ataque, Mejía había conversado por teléfono con su hermano, Tito Mejía, a quien le aseguró que no corría peligro. Sin embargo, poco después de colgar, fue interceptado por un sicario en un restaurante del barrio El Recreo.

Años más tarde, en 2024, su viuda, Onésima Beyegh, afirmó que este hecho marcó un antes y un después para el municipio: “La historia de Santo Tomás se partió en dos desde la muerte de Nelson Mejía”.

¿Por qué asesinaron al alcalde Nelson Mejía?

El crimen fue una represalia por la negativa del alcalde a pactar con las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Según registros históricos, Mejía se opuso a desviar contratos y fondos públicos hacia la organización criminal, incluso tras ser citado a una reunión por alias ‘El Pollo’, un jefe paramilitar de la época.

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En 2024, al cumplirse 20 años del asesinato, Onésima Beyegh reveló en diálogo con EL HERALDO que recibió una advertencia telefónica días antes del homicidio. Pese a que alertó a su esposo y a las autoridades del CTI, las amenazas fueron desestimadas en su momento bajo el argumento de que carecían de fundamento.

A 22 años del magnicidio, la justicia colombiana solo ha procesado a los autores materiales. En 2008, Juan Carlos Rodríguez De León, alias El Gato, confesó su participación: “Yo le disparé por detrás de la cabeza dos veces”. No obstante, la identidad de los determinadores —quienes dieron la orden— sigue siendo una incógnita hasta la fecha.

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La escultura que se entrega hoy en Santo Tomás representa un recordatorio de la verdad que la familia sigue esperando: “Ojalá Dios nos permita algún día saber la verdad, nunca supimos qué fue lo que pasó”, afirmó Beyegh en su último testimonio público sobre el caso.