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Frente a los señalamientos del presidente Gustavo Petro a las generadoras de energía por las inundaciones de Córdoba, los máximos representantes de estas agremiaciones se han pronunciado. Alejandro Castañeda, presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg), aseveró que las térmicas están generando poco.

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“Desde el año pasado, incluso, la generación térmica disminuyó muchísimo. El año pasado la térmica solamente aportó el 12% del total de lo que se generó en Colombia. En este momento, la térmica está generando el 8% de lo que consume Colombia, mucho menos que el año pasado. ¿Todo esto por qué? Pues porque está lloviendo, porque tenemos mucha agua y porque no necesitas prender la térmica cuando tienes mucha agua”, expresó el presidente Castañeda en conversación con EL HERALDO.

¿La culpa es de Urrá?

Con respecto a la afirmación del jefe de Estado de que las inundaciones tuvieron sus orígenes debido a que las represas estaban llenas, el presidente de Andeg indicó que, según autoridades, el problema no es Urrá, sino que todos los ríos del departamento estaban desbordados.

“El problema es que en la cuenca arriba de Antioquia le está cayendo demasiada agua a todos los ríos y, obviamente, está llegando hacia abajo. Es como lo mismo echarle la culpa a Hidroituango, y tampoco tiene la culpa. Ellos están nivelando el agua del Cauca atrás”, agregó.

Relató que las autoridades han notificado que se han presentado dos picos muy altos: el de hace quince días, en donde hubo una crecida muy alta con unos niveles que nunca habían visto, y el de hace cuatro días. De esta forma, indicó que la represa alcanzó a aguantar la primera, pero la segunda ya no.

En cuanto a los estudios de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) en el que se expone la presunta superación sistemática del volumen máximo de la represa de Urrá, cuestionó que la autoridad no haya publicado los hallazgos anteriormente, teniendo en cuenta que se basó en datos de los dos últimos años.

“A mí lo que me parece extraño es que la Anla venga a hacer unos pronunciamientos cuando, en teoría, eso viene desde el año pasado o antepasado. Entonces, ¿por qué la Anla nunca mencionó lo que estaba sucediendo? ¿Por qué no le dio problema a que estuviera por encima de los niveles máximos o cerca de los niveles máximos antes y ahora sí?”, cuestionó.

Finalmente, realizó un llamado a la solución y no a las acusaciones.

“Uno lo que tiene que hacer es tomar decisiones sobre los hechos, sobre las cifras y sobre cómo funcionan las cosas. No es solamente lanzar acusaciones: hay que mirar dónde está la causa de lo que está sucediendo y tomar acción”, puntualizó.

Respuesta de Acolgen

En esta misma línea, Natalia Gutiérrez, presidenta de la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgen), respondió a las acusaciones del presidente y aseveró que los embalses destinados a la generación de energía no operan de forma arbitraria ni “botan agua gratuitamente”. Y que, en realidad, cumplen con tres funciones esenciales: regular los ríos, generar energía y reducir riesgos de inundación.

En su aclaración, la líder gremial insiste en que cada embalse funciona con reglas y vigilancia del Estado y que cada acción que se toma se hace con planificación.

“Es importante aclararlo: verter agua implica dejar de generar energía y perder ingresos. No existe incentivo económico para hacerlo. Los vertimientos no son decisiones discrecionales, sino obligaciones técnicas”, publicó.

También explicó: “Cuando un embalse llega a su nivel máximo, las descargas controladas son obligatorias por seguridad. No realizarlas pondría en riesgo la infraestructura y, sobre todo, la vida y los bienes de las comunidades aguas abajo. La operación responsable es, ante todo, una medida de gestión del riesgo que salva vidas. La evidencia es consistente: la operación de embalses puede reducir la frecuencia de inundaciones (8 %) y la severidad de las crecidas hasta en 38 %, confirmando su papel como infraestructura de mitigación del riesgo”.

Agregó que, incluso, los embalses funcionan como amortiguadores de crecientes en los ríos.

“En la cuenca del río Sinú, el embalse de Urrá ha controlado más del 96 % de las crecientes en los últimos 25 años, reduciendo el riesgo para la región”, puntualizó.