Al cumplirse seis días desde que el Gobierno nacional decidiera decretar el salario mínimo en $2 millones para el 2026, el país continúa envuelto en un halo de incertidumbre. Son más las preguntas que las respuestas; sin embargo, en medio de todo, hay una sola certeza: empleadores y empleados —principales implicados con la medida— deben asumir este nuevo reto y prepararse para sus impactos.
Los comercios del Centro de Barranquilla —tanto grandes como pequeños— se alistan para enfrentar las consecuencias. Además de mucha incertidumbre, este lugar, encargado de dinamizar la economía de la ciudad, concentra opiniones divididas. Para los trabajadores, el aumento alivia la carga económica, pero para los negocios pequeños o medianos el incremento se traduce en mayores costos, ajustes de precios y decisiones difíciles para mantenerse a flote.
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La familia de la barranquillera con ascendencia china, Milay Tang, llegó en el siglo XX a la ciudad. En principio, se dedicaron a la venta de hortalizas y actualmente cuentan con un restaurante de comida asiática en el Centro, en donde trabajan cinco personas. Con la noticia, indicó que su negocio atraviesa un panorama incierto.
“Realmente estamos supremamente preocupados. No sabemos cómo vamos a hacer. Pues, probablemente sería reducir un poco el personal, digamos, un empleado. No sé si el negocio aguante un aumento; tendríamos que trabajar con menos costos”, expresó la comerciante.
Este mismo desconcierto atraviesan los negocios, incluso, los más pequeños en esta localidad. Roque Cantillo lleva 25 años siendo farmacéutico y es dueño de su local, en el que trabajan dos empleados. El hombre de 56 años también está a la expectativa de las consecuencias, pero aseguró que los precios pueden subir.
“Va a tocar subir los precios. Yo trabajo con estos productos y tenga por seguro que los laboratorios, a partir del 15 de enero más o menos, ya vienen con sus alzas”, señaló.
No obstante, hay comercios —por supuesto más grandes y con mayor capacidad económica— que observan con optimismo este nuevo desafío y consideran que puede darle una mayor estabilidad a sus empleados.
La empresa Distribuciones Milena empezó con seis empleados y hoy cuenta con 150. Su administrador, José Pulgar, reconoce que la medida tendrá un impacto en su empresa. Sin embargo, afirmó con mucha seguridad que están preparados para implementar diversas estrategias para enfrentar este reto.
“La idea es seguir con el personal que tenemos y el reto es volvernos más eficientes. Es como tratar de salir adelante con lo nuevo que se viene. (...) Para lograr esto toca subir ventas, estar más atentos a nuestros clientes y hacer las cosas de la mejor manera”, indicó a esta casa editorial.
Puso de presente que observan oportunidades en esta coyuntura, puesto que muchas personas de familias grandes viven del mínimo. Con el aumento, consideró que muchos trabajadores pueden motivarse.
Esperanza en trabajadores
Yaneisis Portillo, quien es madre soltera y cabeza de hogar, manifestó que el aumento le beneficia. Sus expectativas en realidad son muy claras: los 2 millones de pesos contribuirán a su calidad de vida. Aun así, tiene una preocupación inherente porque, así como sube el sueldo, sube lo demás: “Todo va a subir, obviamente: los materiales, los impuestos, la gasolina, la comida, todo va a subir. Pero, la verdad, todo depende de cómo uno se organiza”.
En esta misma línea, el mecánico Carlos Pulido coincide en que el incremento mejorará su calidad de vida: “A nosotros, los trabajadores, nos mejora bastante la calidad de vida, porque, al recibir más dinero, consumimos más. Como tenemos mayor plata, venimos a comprarle a los particulares. O sea, todos ganamos”.
Poca rentabilidad
Jorge Quintero, profesor de Economía de la Universidad del Norte, aseveró que los pequeños y medianos comercios son los más afectados porque tienen una mayor proporción de trabajadores que reciben el salario mínimo, por lo que el valor actual de la nómina será mayor que el de las empresas grandes, lo que afectaría en términos de rentabilidad.
Por otra parte, indicó que el panorama en el comercio barranquillero tiene elementos positivos gracias al dinamismo económico y a proyectos de infraestructura en la ciudad. “Si se logra mantener un buen nivel de consumo, puede haber un panorama positivo por ese lado para la economía barranquillera”.
Aún así, persisten las amenazas de incremento de informalidad laboral, presiones inflacionarias y aumento en los costos financieros de los ciudadanos.
Se evalúa incremento en el pasaje del transporte público
A tan solo tres días de haber iniciado el 2026, crece la expectativa en Barranquilla y su área metropolitana frente al ajuste en la tarifa del transporte público y de Transmetro. Inicialmente, se planteaba un alza de $200 pesos en el pasaje, que pretendía regir a partir del primero de enero.
De $3.300 pesos en días ordinarios pasaría a $3.500, mientras que los domingos y festivos sería de $3.600.
Sin embargo, a causa del ajuste salarial que entró en vigencia este año, la tarifa definitiva aún se encuentra en estudio.
Libardo García, director del Área Metropolitana de Barranquilla, aseguró a EL HERALDO que el aumento del pasaje debe establecerse con base en criterios técnicos. “El Área Metropolitana no tiene en este momento una tarifa definida. Estamos ajustando el estudio de la canasta de costos del sector transporte con el incremento del salario mínimo y en los próximos días daremos a conocer la tarifa oficial, una vez sea aprobada por la Junta Metropolitana”.


