El Heraldo
Las Danzas del Garabato fueron de las primeras en acomodarse para iniciar la gran tarde bailando al ritmo de ‘Te olvidé’. José Torres
Entretenimiento

Cumbiódromo: un arranque vibrante y un cierre por lo alto

Un contraste entre los primeros grupos que iniciaron el recorrido y las últimas comparsas que pese al lugar designado brindaron un buen espectáculo.

Desde las 9 de la mañana  de ayer, miles de barranquilleros, visitantes y extranjeros comenzaron a acomodarse en los distintos palcos, en las aceras y bordillos de nuestro cumbiódromo (la Vía 40)  regalándole una especie de calle de honor a su majestad la cumbia en la celebración de la Batalla de Flores 2014.

Bajo un cielo despejado, adornado con un sol intenso que recibió esa explosión de miles de colores que representaron la alegría de la gente y el  mismo corazón de nuestra tradición, así se ‘calentaron los motores’ para el inicio de la única batalla del mundo donde se disparan flores, se canta, se baila  y se regalan sonrisas.

Las 16 carrozas, los 22 tráilers  amenizados por las distintas orquestas, los disfraces y, muchos de los grupos folclóricos, arribaron al cumbiódromo a esa misma hora para ajustar los detalles previos a su presentación.

Juey, juey, juey, jua/ Yo te amé con gran delirio, con pasión desenfrenada/ te reías del martirio, te reías del martirio de mi pobre corazón.....   

El insigne himno del Carnaval de Barranquilla y la canción  homenajeada este año en la Batalla de Flores, escapaba de los diferentes parlantes  de los tráilers apostados en la vía 40 esperando la señal de partida.

La Danza de los Cabezones, alistándose para  su presentación en esta Batalla de Flores.

(Vea la galería Las comparsas en la Batalla de Flores ¡Se sobraron!)

A intervalos, también se dejaban escuchar los tambores, la gaita, el guache, la flauta e millo y el llamador, mientras los músicos los apuntaban y afinaban para enfrentar la batalla.

El público expectante se divertía desde los palcos en su propia fiesta de la espuma, la maizena, la cerveza y el ron, confirmando de forma contundente que ¡quien lo vive es quien lo goza!

“Esperamos que Colombia entera lo disfrute porque todos los que estamos acá lo hacemos de corazón, para aportar a la cultura  y por eso ensayamos y trabajamos duro”, expresó Amir Consuegra, integrante de la Banda Departamental de Baranoa uno de los primeros grupos que abrieron el desfile.

“ Este año vamos por el Congo número 13, hemos ensayado mucho, con disciplina para entregarlo todo en esta fiesta que nos define como región” sostuvo Elkin Mercado integrante de la Danza del Garabato Unilibre, otro de los grupos designados para abrir el multicolor evento.

Como si se tratara de una respuesta de candidata de reinado nacional, al preguntarle al público qué esperaba de este Carnaval y las expectativas con  respecto al desfile, todos repetían como de memoria que querían un Carnaval en paz.

Incluso Ricardo Rodríguez, director de la danza de los Cabezones con una tradición de 80 años participando en el Carnaval, antes del arranque del desfile,  aseguró que lo único que esperaba es que la gente se portara legal  y se viviera  una fiesta en paz.

A la una en punto de la tarde por fin se pusieron en movimiento el pequeño grupo de  oficiales pertenecientes a la Escuela de Equitación de la Policía sobre los lomos de los caballos finos que montaban, las motocicletas y los punteros de este desfile, acción que fue recibida por el público con una poderoso estallido de aplausos.

Y si yo te preguntaba qué porqué no me querías/ Tú sin contestarme nada Solamente te reías destrozando mi ilusión...

Con los acordes de la canción del maestro Peñaloza retumbando en el cumbriódromo se puso en marcha esa masa amorfa, mezcla de disfraces, danzas, comparsas, músicos, fantasía, colorido, tradición e historia viva impulsada a ganar una vez más otra batalla usando como arma, las flores, la danza, la música, la fiesta y la alegría.

La compara La Tromba Marina cerró el desfile.

Los últimos de la fila. Poco a poco, los 84 grupos folclóricos y el total de los 144 invitados a este desfile, entre comparsas de fantasía, reinas, grupos tradicionales, danzas y disfraces que engalanaron la vía 40 con su energía, fueron  robando aplausos a su paso mientras la tarde cía en picada y el sol se despedía al sonar de los tambores.

“Este año estuvo muy bueno, terminó temprano y los grupos desde el primero hasta el último bailaron con energía y se terminó hasta temprano”, afirmó Luz Moscote un ama de casa que no se perdió detalle del desfile.

La comparsa Tromba Marina, de la escuela de suboficiales ARC de Barranquilla, ayer asumió con entereza el ‘ privilegio’  de tener que cerrar el desfile con broche de oro.

Aunque buena parte del público ya empezaba evacuar los palcos y muchos comenzaron a integrarse al desfile, los integrantes de la comparsa continuaron bailando con animo  y energía. “No importa que seamos los últimos, lo importante es gozarse el Carnaval” aseguró Martín Andrade entre paso y paso y al ritmo frenético  que le imponía la descarga del Soukous que sonaba de fondo.

Aunque la canción a homenajear fue la inmortal Te olvidé, El Serrucho de Mr Black, sonó hasta  el agotamiento robándole protagonismo a los sonidos más autóctonos.

Esta noche doy serrucho.. serrucho... Una mil veces se repitió el monótono estribillo.

Para algunos de los integrantes de la danza Kumbé, el penúltimo de los grupos  que desembocó por la vía 40, mantuvieron la alegría pese a no estar conformes con el lugar que les fue designado. “De todos modos hay muchas personas que nos conocen y nos esperan hasta esta hora, igual bailamos animados porque lo importante es estar en el Carnaval”, aseguró Brayan Martínez.

En ese mismo orden de ideas  algunos de los integrantes de la comparsa de fantasía Afrokings otro de los grupos que compartió los últimos lugares de salida bailaron sonrientes ante ese público paciente que esperó hasta el final. “Nosotros nos preparamos mucho y le problema es que a esta hora mucha gente se ha ido. Además nosotros tenemos cinco Contos de Oro” alegó su director Iván Mendoza.

“ Vinimos a bailar y somos felices porque amamos esto, el arte el Carnaval y la gente se lo está gozando y está alegre que es lo mejor”, afirmó Jessica Castro, una de las bailarinas de este comparsa.

El techo del cielo se oscureció y miles de turistas se quedaron hasta el final de esta batalla donde además de flores llovió música, danza y alegría y su majestad la cumbia se enseñoreó una vez entre sus discípulos como una diosa coronada.

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