El sombrero vueltiao, símbolo cultural oficial de Colombia, fue la artesanía que tejieron de forma conjunta las manos de víctimas de falsos positivos de los departamentos de Sucre y Córdoba con las de comparecientes ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) como medida restaurativa de perdón y respeto por la dignidad de los fallecidos.
Esta prenda, propia de los territorios indígenas Zenú que comparten ambos departamentos, hizo que estos dos sectores de la sociedad que están unidos, sin proponérselo, por las acciones del conflicto armado en Colombia, se sentaran por seis meses en espacios de concertación, diálogo y escucha propiciados por la Agencia para la Reincorporación y Normalización (ARN) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
Durante siete de esos espacios psicosociales víctimas y victimarios se propusieron sellar una alianza que les permitiera, a unos obtener el perdón, y a otros conocer la verdad como terapia sanadora. Cuando eso se logró se propusieron, con la ayuda de las entidades involucradas en este proceso de justicia restaurativa, dejar una huella en la historia de reconciliación de este país y por eso coincidieron en la elaboración de sombreros vueltiaos que llevaran tejidos los nombres de las víctimas de las ejecuciones extrajudiciales, también llamados falsos positivos, atribuidos al Ejército Nacional, concretamente al Batallón Junín y al Gaula Militar, y justo este jueves 21 de mayo en un evento liderado por Alejandra Miller, directora de la ARN, esos sombreros fueron entregados a las familias de quienes ya no están, e incluso, de quienes aún buscan los restos de sus seres queridos.
El escenario fue uno de los salones de un exclusivo hotel de la ciudad de Montería donde cada detalle tenía un significado dentro del proceso que para la JEP, y de acuerdo con lo expresado por el magistrado de Sala de Definición de Situaciones Jurídicas, Pedro Elías Díaz Romero, será valorado judicialmente como un aporte de los 20 comparecientes.
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Con este acto la ARN cierra el proceso restaurativo en Córdoba que es uno de los siete que ha acompañado en el país.
“Este proceso es un mensaje de que sí se puede reconciliar este país a través de los restaurativo, sí se puede transformar a través de los procesos de restaurativos, necesitamos que este tipo de procesos se amplifiquen en todos los territorios del país, porque aún hay mucho dolor”, anotó Alejandra Miller.
Además de los sombreros, entregaron unos relicarios que tienen un código QR con audios y contenido multimedia del proceso, y una bonga --árbol emblemático del departamento de Córdoba--, como parte de las acciones restaurativas concertadas durante los encuentros dialógicos realizados en Montería.
Jesús Riascos, compareciente de Fuerza Pública ante la JEP, sostuvo que “hoy no venimos a cumplir un protocolo, hoy vinimos a hablarles mirándoles a los ojos, con el peso de nuestra historia, admiramos la valentía y generosidad de las víctimas, destruimos familias, vidas, proyectos y entendimos la magnitud de nuestras acciones”.
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A su turno Libardo Urango, familiar de una de las víctimas, indicó que esta fue la oportunidad de “trabajar para que el horror de este hecho no se repita, este fue un acto en donde la dignidad ha sido la luz como una forma de seguir buscando la paz”.


