Hace 15 años Barranquilla despidió a una de sus hijas más queridas. El 3 de junio de 2011 falleció Esther Forero, pero su voz nunca se fue del todo. Sigue sonando en las noches de Carnaval, en los desfiles llenos de faroles y en las canciones que aún hoy los barranquilleros cantan con orgullo.
Conocida como “La Novia de Barranquilla”, Esthercita nació en el Barrio Abajo el 10 de diciembre de 1919. Desde muy joven encontró en la música una forma de contar historias y de mostrarle al mundo la alegría del Caribe colombiano. Lo hizo en una época en la que no era común ver a una mujer recorrer escenarios internacionales, pero ella rompió barreras y llevó los ritmos de la Costa a varios países de América.
Su gran talento fue convertir los sentimientos de la ciudad en canciones. Mientras otros compositores hablaban de amores, ella le cantó a las calles, a la luna, a las fiestas y a la gente de su tierra.
Entre sus canciones más recordadas está ‘Luna barranquillera’, considerada por muchos como un himno sentimental de la ciudad. También sobresalen ‘Mi vieja Barranquilla’, una declaración de amor a la Arenosa; ‘Volvió Juanita’, que aún anima fiestas y carnavales; ‘Tambores de Carnaval’ y ‘La Guacherna’, una composición que celebra una de las tradiciones más importantes de las carnestolendas.
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En 1974 decidió recuperar el espíritu de las antiguas fiestas nocturnas que recordaba de su infancia y propuso un desfile iluminado por faroles. Así nació la Guacherna, uno de los eventos más queridos del Carnaval de Barranquilla. Lo que comenzó como una idea sencilla terminó convirtiéndose en una tradición que cada año reúne a miles de personas en las calles.
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Gracias a ese amor incondicional por su ciudad, los barranquilleros comenzaron a llamarla “La Novia de Barranquilla”. Era una forma de agradecerle por dedicar gran parte de su vida a exaltar la cultura, las costumbres y la alegría de su gente.
El 3 de junio de 2011, a los 91 años, Esthercita falleció en Barranquilla. La noticia causó tristeza en toda la ciudad. Artistas, músicos, gestores culturales y ciudadanos la despidieron con música, aplausos y gratitud.
Quince años después de su partida, Esthercita sigue siendo una presencia constante en Barranquilla. Y mientras sus canciones sigan sonando, la Novia de Barranquilla seguirá acompañando a la ciudad que inspiró toda su vida.




















