Su mirada es tranquila, toma tiempo para acomodarse y empezar a digitar el acordeón. Una vez brotan las primeras notas del instrumento de viento, su voz fuerte hace que la atmósfera en la sala de juntas de EL HERALDO se transforme en un verdadero Festival en Guararé.
No necesita presentación, una vez comienza a cantar el clásico El chupaflor de la autoría de Armando Zabaleta, su figura resalta. Se trata de Alfredo Gutiérrez, conocido como ‘El Monstruo del Acordeón’, quien próximamente recibirá homenajes en Barranquilla, San Juan del Cesar y Bogotá por su longeva y exitosa trayectoria.
Mientras celebra más de siete décadas de una impecable carrera, el juglar oriundo de Los Palmitos, Sucre, prepara un álbum con invitados especiales y una gira internacional.
A sus 83 años, Alfredo Gutiérrez sigue hablando de música con el mismo entusiasmo del muchacho que recorría las calles de Barranquilla cantando en los buses para ayudar a su familia a subsistir. La leyenda viva del vallenato, uno de los grandes juglares del folclor colombiano, atraviesa un año especial en el que será homenajeado en tres importantes rincones del país.
El primero de esos reconocimientos será el 23 de mayo en el Hotel Country Internacional de Barranquilla, ciudad que considera su hogar desde hace más de cinco décadas. Luego, el 28 de mayo recibirá tributo en los Premios Nuestro Talento 2026 en Bogotá, y finalmente del 10 a 12 de diciembre será exaltado en el Festival Nacional de Compositores de San Juan del Cesar junto al cantante Silvio Brito.

En diálogo con esta casa editorial, el trirrey vallenato habló sobre lo que representan estos homenajes, recordó sus inicios humildes, reflexionó sobre el presente del vallenato y reveló detalles de los proyectos que aún mantiene viva su carrera artística.
Hablar de Barranquilla emociona al maestro. Aunque nació en Los Palmitos, Sucre, asegura que la capital del Atlántico es la ciudad que lo acogió y donde construyó gran parte de su historia personal y artística. “Barranquilla fue la ciudad que escogí para casarme y para vivir. Desde niño tocaba aquí en los buses de Prado Boston y Boston Prado. Me metía con un sombrerito a recoger monedas para ayudar a mi mamá y a mis hermanos”, recordó con nostalgia.
El acordeonero afirma que llegó a la ciudad siendo apenas un niño, hacia el año 1953, aunque se radicó definitivamente en 1972. “Tengo 54 años de casado y prácticamente los mismos viviendo aquí. Soy un barranquillero más”.
Con la sinceridad que lo caracteriza, también habló de cómo ha visto transformarse la ciudad con el paso de las décadas. “Hoy uno mira y ve una ciudad distinta a la de esos años. Pero lo que más me gusta del barranquillero es que todo lo toma con calma, puede pagar el servicio más caro de luz del país, pero tú lo ves sonriente”.
Un homenaje del pueblo
Sobre los reconocimientos que recibirá especialmente en la región Caribe, Alfredo Gutiérrez aseguró sentirse demasiado agradecido porque considera que pueblos como San Juan del Cesar, fueron los primeros escenarios que impulsaron su carrera. “Esos homenajes de los pueblitos me encantan mucho, porque los pueblos son los que lo levantan a uno. Primero uno pega en los pueblos y después se extiende por las ciudades”.
La voz de clásicos como Anhelos, Festival en Guararé y Ojos indios entiende estos reconocimientos como una confirmación del cariño popular que ha logrado mantener intacto durante décadas.
Lejos del retiro, ‘El Rebelde del Acordeón’ continúa activo en los escenarios. El músico confirmó que este año emprenderá una gira nacional e internacional que incluirá alrededor de 15 conciertos y que cerrará en Monterrey, México, ciudad donde asegura sentirse profundamente querido. “Todos los años voy a Monterrey. Ahí soy como un hijo antiguo de Nuevo León”, dijo entre risas.

También se presentará en Ciudad de México y en varias ciudades colombianas, demostrando que el acordeón del trirrey todavía convoca multitudes.
“En mi vida nunca me imaginé meter 40 mil o 50 mil personas en un estadio. Eso lo hace el sentimiento de la gente. Ahora hay mucho artista millonario que compra las boletas y las regala, pero yo he llenado estadios de más de 50 mil personas que han pagado para ir a verme exclusivamente a mí, eso es satisfactorio”.
De la tertulia también participó el periodista Manuel De la Rosa, quien recordó un accidente de tránsito que tuvo mientras transportaba a su querido amigo Alfredito en su carro. “Íbamos a 20 kilómetros por hora, muy suave, nos entretuvimos hablando y me olvidé de la escuadra, chocamos contra otro carro que de casualidad era de un conocido y Alfredo recibió todo el golpe, se le rompió una costilla. Lo llevamos de inmediato a la Clínica del Caribe y lo atendieron, allí quedó pendiente hacerle una canción a esta anécdota”., dijo De la Rosa.
“El vallenato ha perdido sabor”
Con la autoridad que le dan más de siete décadas de carrera, Gutiérrez hizo una reflexión crítica sobre el presente del vallenato y lamentó que, según él, el género haya perdido presencia en los medios de comunicación.
“El vallenato prácticamente ha desaparecido a nivel de medios. A los muchachos les enseñan a tocar acordeón, pero no les enseñan la cadencia, el sabor ni el sentimiento”.
A juicio del maestro, ese vacío permitió el crecimiento de otros géneros populares en el país. “Nos quitaron el espacio. Antes el vallenato era número uno y ahora manda la música popular, ellos han sido muy unidos, además han sabido transmitir el sentir de la ranchera”.
También cuestionó la falta de identidad musical de algunos artistas actuales y dejó un consejo para las nuevas generaciones: “La palabra mágica en una carrera artística es la disciplina. Y no copiar a nadie. Cada quien tiene que crear su propio estilo. Hoy tú escuchas las canciones de los jóvenes y no diferencias a ninguno, todos suenan a lo mismo. Ni qué decir de la ‘salchipapa’, ese ha sido el ‘apague y vámonos’”.
Pese a su extensa trayectoria, el ganador de tres Congos de Oro en el Festival de Orquestas, dos Trébol de Oro y un Califa de Oro, en México, sigue pensando en nuevas canciones.
El juglar confirmó a EL HERALDO que prepara una nueva producción musical que contará con invitados como Juan Piña, Peter Manjarrés, Gusi y el cantante mexicano Salomón Robles.
El proyecto mantiene la esencia clásica que siempre ha caracterizado su sonido. “Tiene que llevar la esencia de lo clásico, porque si no le defraudaría a la gente”, explicó.
Sobre su reciente colaboración con Gusi en La yuquita, incluida en el álbum Vallenato Social Club, destacó la capacidad del cantante del colombo-venezolano, para conectarse con las raíces tropicales. “Quedó muy buena. Siendo un cantante joven, logró hacer una canción con mucho sabor, ahora lo llevaré a mi ritmo”.
Secreto para seguir vigente
A sus 83 años de edad, Alfredo Gutiérrez mantiene una rutina disciplinada que le ha permitido seguir activo. Reveló que evita las carnes rojas y las gaseosas, y que en su lugar prefiere la mojarra plateada pequeña. Además, diariamente realiza ejercicios y terapias físicas.

“Todos los días voy a rehabilitación y hago ejercicio”, contó.
Su mayor anhelo, asegura, es que Dios le permita seguir haciendo música y llevando alegría a la gente. “Que Dios me siga sosteniendo. Ya lo que tenía que dejar artísticamente ahí está, solo quiero seguir en las tarimas complaciendo a mi gente”.
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Mientras recibe homenajes y prepara nuevos proyectos, Alfredo Gutiérrez demuestra que los juglares verdaderos no conocen de despedidas. Su acordeón sigue sonando fuerte, atravesando generaciones y diciéndole al país que el vallenato clásico todavía tiene voz, sentimiento y esencia.





















