El príncipe Harry y su esposa Meghan Markle, los duques de Sussex, regresaron a Australia tras casi ocho años de no visitar el país de Oceanía; pues lo hicieron cuando todavía eran altezas reales y pertenecían a los Windsor, familia real británica.
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Ahora, no se trata de una visita oficial sino de un viaje financiado de manera privada, en el que realizarán diferentes actos sociales y benéficos; pero además, pretenden rentabilizar su visita con algunos eventos cuyas entradas han llegado a costar 2.400 dólares australianos en el caso de él y casi 4.200 dólares australianos en el de ella.
La pareja aterrizó en Melbourne, el pasado 14 de abril, en un vuelo comercial procedentes de Los Ángeles. Desde ese momento desató gran polémica su llegada a Australia, por el costo elevado de las entradas para verlos.
Cuando se hizo público el viaje de los Sussex, se creó una petición en Change.org en la que se apoyaba la decisión de no financiar públicamente la visita ni de brindarles protección oficial. Dicha iniciativa cuenta ya con alrededor de 46.500 apoyos.
Sin embargo, los duques sí tendrán seguridad en su visita a Australia. Según reveló el Daily Mail, Harry y Meghan estarán escoltados por las fuerzas de seguridad de Victoria y Nueva Gales del Sur, por lo que los australianos asumirán estos gastos con sus impuestos.
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El jueves 16 de abril, en horas de la mañana, Harry y Meghan participarán en la Scar Tree Walk, un tour aborigen a lo largo del río Yarra y después acudirán a un evento organizado por Batyr, una organización australiana de salud mental.
De igual manera, su agenda contempla posteriormente un acto de InterEdge Summit.





















