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Ante las consecuencias del movimiento popular como lo fue el gaitanismo, que defendía diversas causas sociales apoyadas en los sectores humildes de nuestra sociedad, existieron numerosos seguidores que quedaron en el anonimato aun teniendo un papel clave en nuestra historia urbana.

A Mercedes Ardila, fue cotidiano verla en diferentes registros gráficos en la prensa local todos los 10 de abril (después de 1949), custodiando el monumento que rendía tributo al caudillo liberal. Un monumento construido en su memoria al año y trece días de fallecido, de quien fuera asesinado el viernes 9 de abril de 1948.

Dicho monumento erigido en la denominada plaza de la Nevada (calle 32 con carrera 45A), fue gestionado por la Dirección Liberal local, encontrando en el escultor bogotano Luis Pinto Maldonado la elaboración del busto el cual fue entregado al Concejo Municipal de Barranquilla el día 15 de octubre del mismo año. Esta obra fue obsequiada por don Pascual del Vecchio Di Ruggiero, el viernes 22 de abril de 1.949, cuando fue develado a las cuatro de la tarde por Carlos Lleras Restrepo, quien era presidente de la Dirección Nacional del Liberalismo; desde aquel día ya son 77 formas colectivas de memoria urbana que demuestran la presencia de Gaitán y sus seguidores en la Plaza denominada de la Nevada.

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Desde ese momento nació de “Doña Mercedes” visitar el monumento y llevar la ofrenda floral por más de 25 años, comprometida con una misión leal de sus principios liberales como fiel seguidora del pensamiento gaitanista en esta parte del país. Este personaje popular y silencioso no solo colocaba la ofrenda, sino que mantenía un rito de respeto a sus ideales consagrados por muchos lustros. Fue así como años tras años logró cumplir su piadosa tarea patriótica como lo fue colocar la corona floral a nombre del pueblo barranquillero exactamente a la 1:05 de la tarde de muchos 9 de abriles. Su peregrinar reflejaba indudablemente la constante presencia de la clase humilde como símbolo de lealtad.

Su expresiva sencillez nunca la marcaron ser un gran líder, su labor leal y fiel a los principios gaitanista si la identificaron para toda su vida; algo más que interesante es resaltar las acciones que desarrollaba para obtener la ofrenda florar. Anualmente doña Mercedes recurría a la colecta pública que realizaba con los amigos y familiares que años tras años aumentaba la donación por su persistencia a seguir su misión. Pidió limosna hasta quedar sin fuerzas suplicando una moneda en las calles para así cumplir su promesa. Esta militante fiel al caudillo no se le cuenta los años de su encomiable labor, fueron quizás mucho más de 25 años, analizando las noticias este silencioso personaje urbano desaparece de los escenarios gráficos a mediados de los años 70 debido a sus quebrantos de salud.

Su rol simbólico establecía una identidad de pertenencia única e inigualable y gracias a sus amigas cercanas como en algunos casos doña Catalina Echeverría, le apoyaba en su ceremonial labor. Al igual que “Doña Mercedes”, muchas jugaron un papel clave en lograr mantener la viva memoria del líder del pueblo, aunque la supuesta historia oficial nunca las registró. Pero la importancia social de aquella época era reunirse en multitud alrededor del monumento del caudillo liberal para ver llegar a “Doña Mercedes” depositar la ofrenda floral de aquella colecta pública que anualmente hacia y verla en oratoria los gritos y arengas en homenaje al caudillo amado. Le aplaudían cada segundo de actuación y al final del acto conmemorativo le rodeaban para ser partícipes de su conversación precisa y concreta de lo que sucedió en cada calle y esquinas del Paseo Bolívar aquel viernes 9 de abril del 48.

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Esta gran figura emblemática del Gaitanismo en Barranquilla se le recuerda por su constante participación al rito anual, que hoy la historia popular y oral le rinde un espacio de reconocimiento a su noble lealtad a los principios de lo que pudo ser el Partido Gaitanista.

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La fortaleza de organizar estos actos conmemorativos especialmente con coronas y arreglos florales ante el monumento de Gaitán, reflejaba en “Doña Mercedes” una férrea convicción de liderazgo comunitario en donde tenía bien sólida su compromiso moral de sostener el oficio como guardiana de la memoria popular; pero quizás lo más importante de este episodio local son aquellos personajes anónimos como la Sra. Ardila, lograron evitaron que el gaitanismo desapareciera de los barrios, plazas y de la vida cotidiana. Hizo que este espacio denominado La Nevada se convirtiera en un lugar de ritual político a la memoria de Gaitán.

La persistencia de este personaje desbordó desde la misma década de los años 50’s abanderarse de una labor que por esos años la violencia y la persecución política generarían cambios en nuestra sociedad, por tales circunstancias era muy difícil mantener estos actos públicos.

La valentía de doña Mercedes se fue debilitando por su estado de edad avanzada, se registra ya a finales de las décadas de los años 70’s una edad de casi 80 años, sus apariciones ante el monumento en sus últimos abriles estaban acompañadas de dolencias reumáticas que le dificultaban su caminar, familiares le acompañaban para así seguir cumpliendo con su gran misión. Su lucidez mental seguía intacta el guion de aquel día seguía ahí, “Mijo así quemaron el edificio Muvdi, la gritería era por todos lados, saqueaban las ferreterías y todo lo que encontraban”.

Así como quedaba sin fuerzas su labor silenciosa seguía de igual rumbo al lado de ella como su sombra, fue consciente de que los tiempos tenían que cambiar y de igual forma la gente que estaba por llegar y modificar la vida diaria; nadie registró su partida solo la evidencia de su loable labor que una vez recopilado sus pasos valora esta gran acción patriótica siendo para nuestra historia local y cotidiana, ser la guardiana de la memoria gaitanista de la ciudad.

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Es bastante claro lo que encarna es valor humano, quien mostró fidelidad constante con una persistencia que no es común la cual se interpretaría como profunda lealtad a su causa común y que hoy los resultados urbanos y comunes dan otros aspectos que muestran en un plano más que amplio, la presencia de estos actores de lo cotidiano para seguir alimentando los pasos de esta sociedad.

A la memoria de Doña Mercedes Ardila, nuestro símbolo popular de lealtad y perseverancia del cotidiano vivir…