El próximo 29 de marzo la iglesia Católica celebra el Domingo de Ramos, un acto que marca el inicio de la Semana Santa. Durante esta temporada, los feligreses conmemoran la entrada de Jesús a Jerusalén, su sacrificio, crucifixión y resurrección, pero también este tiempo es utilizado para reflexionar y crecer en la fe.
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Sin embargo, no solo los actos religiosos son tradicionales durante la Semana Santa, pues la gastronomía también fue un papel fundamental. Entre las costumbres arraigadas se encuentra la elaboración y consumo de los populares dulces, una práctica que ha perdurado a lo largo del tiempo y que va más allá del simple gusto.
Vale mencionar que en Colombia estos dulces se pueden encontrar en cualquier esquina de barrio o centro comercial, y existe una gran variedad como dulces a base de mango, coco, papaya, ñame, corozo, tamarindo y otros más exóticos como el mongo – mongo. Es por ello, que es muy común durante la Semana Santa ver a las personas con los piticos vasitos plásticos y un palito de paleta en mano para degustar de estas preparaciones.
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Pero esto tradición no es solo un gusto por el azúcar, pues está ligado directamente a la Cuaresma, un periodo caracterizado por el ayuno y la abstinencia, especialmente de carne. Según la doctrina cristiana, este sacrificio simboliza el respeto por la entrega de Jesucristo, por lo que los creyentes optan por una alimentación más sencilla basada en vegetales y pescado.
Debido a la restricción alimentaria para esta época del año, los dulces surgieron como una alternativa práctica para mantener la energía durante el día. En épocas pasadas, cuando se limitaba la ingesta a una sola comida diaria, los alimentos cargados de azúcar se convirtieron en una fuente clave de calorías, permitiendo a las personas continuar con sus labores sin romper el ayuno.
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Ahora, los dulces de Semana Santa representan una herencia cultural que combina influencias religiosas y culinarias.
En diferentes países, estas preparaciones adoptan formas diferentes como las habichuelas con dulce en República Dominicana, las torrijas en España, Garbanzos en miel (Guatemala) y Arroz con coco en Venezuela.
De esta manera, los dulces de Semana Santa son el resultado de siglos de historia, adaptación y simbolismo.


















