El Festival Estéreo Picnic (FEP) cumple 15 años consolidado como uno de los eventos musicales más influyentes de América Latina, tras una historia marcada por la apuesta inicial de un grupo de amigos y una evolución que ha transformado la escena cultural y económica de la capital colombiana.
Según explicó a EFE el director de comunicaciones de Páramo Presenta, Miguel Santacoloma, el festival nació en 2010 inspirado por el auge global de grandes encuentros musicales como el Festival de Coachella: “Era un grupo de amigos apasionados por la música en vivo que querían traer esa experiencia a Colombia”.
Santacoloma recordó que los primeros años no fueron fáciles y que uno de los mayores retos fue convencer tanto a marcas como al público, poco habituados a este tipo de formatos.
“Las tres primeras ediciones fueron muy retadoras, estuvimos a punto de tirar la toalla, pero a partir de 2013, 2014 el festival logró consolidarse y conseguir la confianza del público y de los patrocinadores”, afirmó Santacoloma.
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Las cifras de asistencia confirman el crecimiento exponencial del festival. Si bien en las tres primeras ediciones el evento convocó a cerca de 2.000, 2.500 y 3.000 personas respectivamente, en los últimos años reunió entre 150.000 y 170.000 espectadores, reflejo de su consolidación como uno de los encuentros musicales más multitudinarios del país.
Cambios generacionales
De acuerdo con Santacoloma, el festival ha sabido adaptarse a los cambios generacionales, pues la propuesta musical ha combinado figuras consolidadas de los noventa y los años 2000 como Red Hot Chili Peppers, Nine Inch Nails o Phoenix, con nuevas estrellas contemporáneas como Sabrina Carpenter, Addison Rae y Lorde, tres artistas que participan en la edición de este año.
Otra de las apuestas del festival a lo largo de estos años ha sido integrar referentes locales.
Un ejemplo de ello fue la presentación del conjunto colombiano de salsa Grupo Niche en 2019, en un intento de rendir homenaje a artistas que han marcado la cultura musical del país, incluso ante públicos que no necesariamente son sus seguidores habituales.
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El evento ha dejado momentos memorables con artistas como The Killers -que ha participado en tres ediciones del festival-, The Strokes, Underworld, Billie Eilish, Rosalía, Blink-182 o Wu-Tang Clan, que ofreció en el FEP su primer concierto en Suramérica.
El festival también ha cambiado de recinto a medida que crecía: comenzó en un parque en el occidente de Bogotá, luego se trasladó al Parque 222, a las afueras de la ciudad, y desde 2019 se celebra en el Parque Simón Bolívar, donde se ha consolidado como un evento de gran formato.
Impacto económico
El impacto del festival también trasciende en lo económico, ya que, según apuntó Santacoloma, cada edición genera una derrama económica de entre 17 y 20 millones de dólares.
Además, entre el 12 % y el 18 % de los asistentes provienen del extranjero, lo que refuerza el posicionamiento de Bogotá como destino cultural.
Así, Santacoloma valora con orgullo la trayectoria del evento: “A partir de 2010 fue que empezó a consolidarse una escena que hoy en día nos ubica como uno de los mercados más importantes de la región”, destacó.
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De cara al futuro, el festival busca ampliar su alcance con la creación de Futuro Picnic, un espacio para menores de edad, iniciativa reciente que pretende diversificar la experiencia y garantizar su crecimiento en los próximos años.
Con esta apuesta, el FEP proyecta su evolución hacia un formato más amplio e integrador, en línea con su crecimiento y con la intención de seguir marcando el rumbo de la música en vivo en Colombia.





















