Hay una realidad clara y es que los colombianos cada vez permanecen más tiempo “pegados” a las pantallas, lo hacen en un promedio de nueve horas diarias, dos más que la media mundial, según el grupo de investigación de mercado Nielsen. Incluso el 61 % de los ciudadanos afirma que consume noticias principalmente por redes sociales, por lo anterior no debería resultar sorprendente la proliferación de influencers que aspiran a llegar al Congreso de la República.
Partidos de todo el espectro político los han incluido en sus listas al Senado y a la Cámara de Representantes, valiéndose de los miles o millones de seguidores que tienen en redes sociales, ya que les representan una oportunidad para ampliar sus audiencias y sumar votos.
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El camino lo marcó en 2022 Jonathan Ferney Pulido Hernández, mejor conocido como “Jota Pe Hernández”, quien se convirtió en el senador más votado del partido Alianza Verde.
Para las elecciones legislativas que se cumplen este domingo, es evidente el incremento de creadores de contenidos que deciden dar el salto a la política. Son 25 personajes salidos del mundo digital los que aspiran a obtener una curul.
Los hay desde los partidos de izquierda, centro y derecha. Por ejemplo, el Pacto Histórico tiene al abogado y youtuber Walter Rodríguez (Me dicen Wally), quien está entre los primeros 10 de la lista cerrada de este partido político; la exactriz porno e influencer Alejandra Omaña (Amaranta Hank); Laura Beltrán, conocida como Lalis, quien logró hacerse con uno de los primeros lugares de la lista a la Cámara del Pacto en Bogotá en las pasadas elecciones; y Hernán Muriel, creador de la red social Cofradía.
En Cambio Radical, está el creador de contenido Felipe Saruma, quien se ha caracterizado por realizar videos con mensajes que invitan a reflexionar sobre temas tan sensibles como la depresión. Con más de cinco millones de seguidores, es uno de los que mayor potencial tiene en estos comicios.
Por el partido Conservador aparece Edwin Brito García, conocido como ‘Pechy Players’, zootecnista especialista en Sanidad Animal y quien se ha desempeñado como docente en instituciones como el Sena.
El movimiento Defensores de la Patria, cuenta con Oswaldo Ortiz (candidato a la Cámara Internacional).
Por el frente Amplio Unitario aparece Alejandro Verbel, candidato al Senado quien en el pasado se viralizó por sus comentarios políticos.
En el Partido de la U, de destaca el humorista tomasino Óscar Ramos, conocido popularmente como El Ñato Óscar.
Mientras que en la lista de Dignidad y Compromiso despuntan dos candidatos influencers: El Profe Charles y el Dr. Raudy, médico internista con más de 2 millones de seguidores en Instagram.

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Ante tantos nombres, EL HERALDO consultó a varios analistas políticos, para conocer qué tanto influyen estos personajes en la búsqueda de votos y si realmente tienen un futuro prometedor.
Discursos que conectan
Para el politólogo y magíster en Relaciones Públicas Carlos Martínez, la gran ventaja de los influenciadores radica en que al recurrir al lenguaje sencillo y a discursos emotivos logran conectar con facilidad con sus públicos.
“A los hoy candidatos convendría preguntarles qué opinión tienen frente al hecho de que el gobierno Petro le haya aumentado seis mil pesos al galón de gasolina en los últimos años, siguiendo orientaciones del Fondo Monetario Internacional en contravía de la vida de los colombianos (…) También sería interesante conocer si están de acuerdo o no con la destrucción que ha hecho Petro de Ecopetrol, son asuntos de fondo de la economía nacional que inciden en la vida de los colombianos y también de empresarios, recordando que 99 de cada 100 empresas en Colombia son mipymes, sector al cual también le ha fallado este gobierno”.
Martínez argumenta que el aporte de los influenciadores al debate electoral es ínfimo. “Un reportaje de Colombia Check encontró que de 25 influenciadores que compiten por curules en el Congreso al menos 18 de ellos tienen antecedentes de desinformación en sus redes, que van desde difundir montajes y publicar contenidos manipulados, hasta propagar teorías conspirativas y coordinar ataques digitales a periodistas y contradictores”.
A su turno, el analista político Carlos Arias señaló que la intromisión de los actores del entretenimiento en la política no es nuevo y tampoco nace con los influenciadores. “Uno podría destacar varios fenómenos de estos en la vida política del mundo. Ronald Reagan, por ejemplo, en Estados Unidos, que fue un actor de cine y luego se convirtió en presidente. Ahora bien, con respecto a los influenciadores y su desempeño en el Congreso en Colombia, lo que es evidente es que este tipo de actores sociales que se involucran en la política debido al número de seguidores está lejos de los fenómenos ideológicos y de los fenómenos que verdaderamente construyen democracia, como son los partidos constituidos, no como máquinas electorales, sino como instituciones que fortalecen la democracia”.
Arias destaca que estos actores sociales están dirigiendo su mensaje a esos nichos poblacionales que poco votan. “Los jóvenes en especial son personas que están mucho más tendientes a la revolución, porque viven en una serie de escenarios de cambio desde los 15 hasta los 25 años, donde hay una gran movilidad emocional y psicológica en este grupo poblacional. Entonces, los creadores de contenido, pues, se dirigen a este tipo de personas no solamente porque entienden su lenguaje audiovisual, sino porque ellos también son nativos digitales”.
Una narrativa clara
Ángel Tuirán, docente del programa de Ciencia Política de Uninorte, explica que casos como el de Jota Pe Hernández en Senado o Miguel Polo Polo en Cámara demostraron que la visibilidad en redes puede convertirse en capital electoral cuando se combina con una narrativa política clara y una identidad ideológica reconocible.
“Sin embargo, lo que hemos visto durante este periodo es que el capital digital no sustituye la lógica institucional del Congreso. Algunos de estos perfiles han logrado mantener visibilidad mediática y posicionarse en debates públicos, pero el desempeño legislativo exige otras capacidades, como negociación, construcción de coaliciones, producción normativa y trabajo territorial. En términos políticos, estos casos muestran la tensión entre política de opinión y política institucional. La primera se mueve en redes y medios; la segunda se juega en comisiones, ponencias y acuerdos legislativos. Los influencers que han sobrevivido políticamente son aquellos que han logrado migrar parcialmente de una lógica de audiencia a una lógica de representación”.
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Algo que destaca Tuirán es que los influencers tienen una ventaja clara, y es que hablan el lenguaje cultural y comunicativo del electorado joven. “Sus formatos en videos cortos, humor político, narrativas directas, son mucho más cercanos a los códigos de consumo informativo de las nuevas generaciones”.
Sandra Botero, profesora de la Facultad de Estudios Internacionales, Políticos y Urbanos en la Universidad del Rosario, considera que muchos de los likes se pueden traducir en votos. “El ejemplo más claro es Jota Pe Hernández, que fue elegido hace cuatro años para llegar al Congreso y que probablemente se va a hacer reelegir. No estoy diciendo que sea automático, que cualquier influencer lo logre, porque hubo muchos que se lanzaron hace cuatro años y se quemaron, y habrá otros que se quemarán también. Pero con una campaña bien manejada y sobre todo creo que si logran hacer llaves con movimientos consolidados esa es una relación que puede ser mutuamente beneficiosa”.
La politóloga y abogada Patricia Muñoz recalca que se hace importante reforzar todos los procesos pedagógicos, de formación ciudadana y digital, para que “como ciudadanos jóvenes, mayores o adultos mayores, tengamos los elementos y las competencias suficientes para poder respaldar con nuestro voto a los candidatos que puedan luego traducir ese apoyo en un trabajo efectivo, útil para la comunidad”.
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Muñoz dice que traducir likes en votos no es una conversión tan automática, debido a que no necesariamente porque se siga algún influenciador por los temas que trabaja, o por el humor que tiene, se le apoye electoralmente. “Hay posiciones ideológicas, hay influencia de los amigos y de la familia sobre posibles candidaturas, hay jóvenes y cada vez son más los que se interesan en el mundo de lo político y conocen de las actuaciones, de las ejecuciones que han tenido algunos de estos congresistas que hoy buscan hacerse reelegir o algunos de los nuevos que están llegando”.





















