Compartir:

La esquina de la carrera 53 con calle 41, en pleno Barrio Abajo, no durmió. Desde la noche del miércoles y hasta las 5:00 de la mañana de este jueves, las luces de producción, las cámaras y un fuerte esquema de seguridad anunciaban que algo grande estaba pasando. Shakira y Beéle están en Barranquilla grabando una canción.

Johan Parra, uno de los líderes comunitarios logró acercarse y tomarse una foto con la artista. Cuenta que todo fue posible gracias al trabajo social y cultural que realizan en el sector. “La vida me dio ese regalo. Nunca imaginé poder estar tan cerca de ella por los protocolos de seguridad”.

Asegura que la vio sencilla, carismática, “muy barranquillera, descomplicada. Es la artista más grande que ha dado nuestro país y nuestra ciudad”.

Pero la emoción no es solo por la visita. Esa misma zona, hace un año, era un basurero a cielo abierto, un punto crítico del barrio. Con el trabajo conjunto de la Alcaldía, empresarios, líderes sociales y la junta subcomunal, el espacio fue recuperado.

Lea también: Los murales de Isabella Garman, parte de la locación del video de Shakira con Beéle: “Me despierta mucho orgullo y me genera un compromiso para seguir pintando las paredes de mi Barranquilla”

“Ahora, cuando salga el video, todos van a querer venir a tomarse fotos aquí y es hermoso porque es un orgullo como barriobajero que ella ponga los ojos aquí y que todos los que queremos este barrio sabemos que ahora estará en las pantallas internacionales”.

Y es que durante años fue percibido como un espacio deteriorado hoy empieza a resignificarse en Barrio Abajo. Calles intervenidas, fachadas recuperadas y murales cargados de simbolismo dan forma al proyecto Museo a Cielo Abierto en Barrio Abajo, una iniciativa que articula comunidad, Administración distrital y sector privado para recuperar el espacio público y contar, desde las paredes, la historia del barrio.

Lea también: Alcalde Char da la bienvenida a Shakira y Beéle en Barrio Abajo

Según explicó el líder comunitario Johan Parra, la idea comenzó a gestarse hace varios años cuando un grupo de jóvenes decidió no dar por perdido el territorio. “Veíamos cosas negativas, pero entendimos que si las mirábamos desde otro punto podíamos transformarlas. Siempre pensamos esto como un museo vivo, no solo murales, sino gente, cultura y movimiento”, afirmó.