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Katya González Ripoll no habla del Carnaval de Barranquilla como un recuerdo lejano. Lo hace como quien nunca se fue. Reina del Carnaval en 1976, arquitecta, gestora cultural y defensora incansable del patrimonio, su reinado fue mucho más que desfiles y coronas, fue un laboratorio de ideas que transformó la manera de vivir la fiesta.

“Siempre me ha gustado inventar cosas”, esta es una frase que siempre la acompaña. Y lo hizo. Será una de las más recordadas en la historia del Carnaval, ya que durante su año escribió columnas casi diarias en EL HERALDO, y otros dos medios de comunicación, bajo el título “Katya dice que”, donde contaba momentos bonitos, anécdotas y la vida cotidiana del Carnaval.

“Me encanta contar esto, porque yo no soy periodista de formación, pero sí soy una narradora natural, creativa y observadora. Siempre me gustó escribir, entonces recuerdo ese Carnaval mío con tanto amor, con tantas anécdotas y me enorgullece ver que hoy en día el Carnaval ha crecido”, contó a EL HERALDO.

Orlando Amador, Jesús RuedaEl acto se realizó este martes 20 de enero en el Centro Cultural Comfamiliar con homenajes especiales a las reinas Ilse Margarita Cuello y Katia González-Ripoll.

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Carnaval de la gente

Desde aquella época, cuando el Carnaval se vivía diferente, Katya dejó su sello bien claro, el cual era, un Carnaval cercano a la gente. Por eso impulsó iniciativas que hoy parecen naturales, pero que en su momento fueron revolucionarias.

“Propuse murales alusivos al Carnaval en distintos puntos de la ciudad, uno de ellos permaneció casi 20 años frente al estadio Romelio Martínez por la 72 y creé los ‘Viernes de Katya’, que eran encuentros semanales frente a mi casa en El Prado donde llegaban comparsas, músicos y vecinos. En esa época el palacio real era la casa de la reina, ahora es distinto porque el palacio es en otro lado”.

Uno de los momentos más icónicos de su reinado ocurrió en el Paseo Bolívar. Allí fue coronada en un imponente templete de cuatro pisos diseñado por su padre, quien años después sería presidente del Carnaval.

“La estructura albergó periodistas, reinas populares, comparsas y todo fue por lo alto. Ese día, el Paseo Bolívar se llenó como pocas veces en la historia. Y recuerdo también que esa foto del día de mi coronación la usaron después para decir que un candidato presidencial había llenado el Paseo Bolívar, y no era cierto, fui yo quien lo hizo”, recordó entre risas.

Orlando Amador, Jesús RuedaEl acto se realizó este martes 20 de enero en el Centro Cultural Comfamiliar con homenajes especiales a las reinas Ilse Margarita Cuello y Katia González-Ripoll.

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Su relación con el Carnaval también estuvo marcada por los personajes. No había Rey Momo entonces, pero sí un decano inolvidable, un hombre de tránsito vestido como general, con medallas y uniforme, que la acompañaba y protegía con mucho cariño.

“También en el reinado trabajé con Edgardo Pereira, lanzamos el ‘Katy Capuchón’, una túnica con capucha que fue un éxito rotundo y devolvió la creatividad a las calles. Vendimos Katy Capuchón como locos”.

La fiesta creció

Aunque nunca tomó clases de baile, su energía era inagotable. “Yo bailaba como loca”, dijo. Y aún lo hace. En Bogotá, donde reside, sus cumpleaños son célebres por la música en vivo, el millo y los tambores, ya que asegura que ese espíritu no se pierde nunca.

“Estas fiestas mías acá en Bogotá se han vuelto muy famosas, porque como toda barranquillera me gusta llevar alegría a todas partes donde voy. Pero precisamente ese desorden y haber sido reina del Carnaval, me abrió un camino en la vida, que es la defensa del patrimonio cultural”.

Como arquitecta, restauró la Aduana, ganó el Premio Nacional de Arquitectura y llegó a integrar la mesa del Patrimonio Mundial de la UNESCO en París. Allí comprendió que el patrimonio no es solo lo construido, sino también lo intangible como las fiestas, la gastronomía, los juegos, la memoria. Desde esa convicción impulsó la declaratoria del Carnaval de Barranquilla como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Orlando Amador, Jesús RuedaEl acto se realizó este martes 20 de enero en el Centro Cultural Comfamiliar con homenajes especiales a las reinas Ilse Margarita Cuello y Katia González-Ripoll.

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“De esa misma pasión nació ‘Vigías del Patrimonio’, un programa de voluntariado con más de 26 años de existencia, replicado en varios países de América Latina, y que hoy sigue formando ciudadanos comprometidos con la memoria cultural. Para mí el Carnaval es el desorden más organizado del mundo”.

Recientemente, Katya volvió a Barranquilla para el Bando de Antaño.