“Entraron aproximadamente 5 hombres, encapuchados y con guantes. Yo aún estoy en SHOCK. Pedían caja fuerte y ustedes saben que yo vendí mis joyas. Lo único que me quedaba era un reloj Rolex y el anillo de compromiso.”, dijo la antioqueña. “Nos amarraron durante más de 2 horas mientras desbaratan la casa. A Juan Pablo le daban durísimo, lo dejaron lleno de morados y con la cabeza chorreando de cachazos que le pegaron. A mí me ponían la pistola en la cabeza y en la barriga”, relató. “Nos dijeron que se la iban a llevar en el carro. Finalmente, salieron en la camioneta de Juan Pablo, sin la niña. Quedamos amarrados, con la circulación que ya no nos daba ni para movernos”, agregó. “Lo material va y viene. En casa ya no tenemos nada que nos puedan robar. Aun así, contratamos vigilancia privada porque a pesar de que sé que si vuelve un ladrón, no tendrá que robarse, no sé cuánto tiempo tardaré para recuperar mi paz, mi salud mental.”, puntualizó.