Las tensiones, diferencias, disputas y reclamos que se registraron en las más recientes asambleas de la Colombia Humana, el partido político del presidente Gustavo Petro, han puesto en tela de juicio la supuesta muestra de férrea unidad que ha comunicado –en varias ocasiones– el Pacto Histórico de cara a las elecciones del 2026.
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Las fracturas en las bases de la izquierda eran un secreto a voces; sin embargo, de puertas para afuera, los principales líderes del progresismo calmaban las aguas argumentando que las diferencias no eran más discusiones propias del ejercicio político. No obstante, debido a la erupción pública de las molestias de las bases durante la semana pasada, como el enfrentamiento físico y verbal entre dos aliados en Manizales, quedó más que en evidencia el clima hostil que se vive en las toldas oficialistas.
Debido a lo anterior, Petro –a través de su cuenta de X, como es costumbre– tuvo que hacer un llamado al orden.
Génesis de la discordia
El malestar al interior del progresismo tiene dos vertientes: la escogencia de los precandidatos presidenciales de cara a las próximas elecciones y los cambios en los estatutos de la Colombia Humana para avalar a los candidatos que lucharán por una curul en el Congreso de la República.
Con respecto al último aspecto, fuentes consultadas por EL HERALDO explicaron que las fracturas radican en los ajustes de las leyes del partido para permitir que figuras que están en cargos directivos pudiesen participar en los próximos comicios. Cabe recordar que, anteriormente, uno de los requisitos para aspirar a un cargo de elección popular consistía en renunciar con seis meses de antelación a los puestos de máxima jerarquía del movimiento político.
La senadora Gloria Flórez, presidente de la Colombia Humana, y la barranquillera Andrea Vargas, secretaria de la colectividad, fueron las señaladas de actuar de manera errática.
“Colombia Humana se convirtió en un partido del siglo pasado, un partido con prácticas de la vieja política, donde manda quien tenga para llenar varios buses con delegados. Un partido donde no se garantiza la participación amplia y generosa de sus militantes, en su mayoría, los nobles cargaladrillos de siempre. Restringir la democracia para sacar ventajas o avalar solo a los amigos de los directivos es de una miopía y torpeza enormes. No se puede tener cálculos políticos entre amigos. No se pueden crear élites privilegiadas en un partido que se dice democrático. No se puede pisotear los derechos de nadie y menos si nos hacemos llamar rimbombantemente defensores de derechos humanos”, recriminó en su momento Gustavo Bolívar, exdirector de Prosperidad Social.
Uno de los casos a los que hace referencia Bolívar se registró en el Atlántico. Esta casa editorial conoció que Rigail Romero, exdirector del DPS en el departamento, fue excluido en su momento de las listas para aspirar a la Cámara de Representantes. Sin embargo, el error –posteriormente– fue subsanado tras la molestia desatada al interior de la colectividad.
“Esa fue la realidad. En Barranquilla, Andrea Vargas quedó candidata única con una cantidad de situaciones que no dejaron satisfacción. Se hicieron los reclamos directos al partido que hoy permiten que Rigail y otros candidatos más puedan participar en la lista. La representación es de todos para todos. No podemos quitarle a más ni menos a ninguno. Incluso, ni los elegidos, los que estamos preelegidos, que estamos aspirando con nuestro derecho propio, hemos estado en una situación de esa, imagínate tú, para que lo hagan las bases o directivos del partido”, contó el representante Agmet Escaff.
“Lo avisé con tiempo, dije que esto no va a terminar bien. Hubo decisiones que se pudieron haber tomado con antelación de manera respetuosa estatutariamente, no estar sacando una resolución para una cosa, para otra, y sobre todo para acomodaciones individuales y favorecimientos individuales. Hay que evitar estar rompiendo corazones, hay que evitar estar generando fracturas porque se convierten en oportunidades que, primero que todo se nos vuelven talanqueras jurídicas a nosotros. Y segundo, van haciendo que la gente vaya tomando otro rumbo, quizá incluso hasta dentro de la misma colectividad progresista, pero con el corazón roto. Y eso también es darle ‘papaya’ a la oposición, demostrarnos a nosotros incapaces de poder tener un proyecto coherente políticamente”, agregó el parlamentario oficialista.

A pesar de los encontronazos, un importante líder del Pacto, de manera reservada, aseguró a este medio que la coalición está más unida que nunca y está en la última etapa de ajustes para convertirse en la fuerza política más importante del país.
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“No se debe hablar de fracturas ni de divisiones. El mensaje hoy es de unidad. Ha habido diferencias que son normales, pero nada grave que ponga en duda la seriedad del trabajo. Llevamos meses trabajando de manera juiciosa para lograr victorias en el 2026. También hay que aclarar que los únicos inconvenientes se han registrado en Colombia Humana, que es uno de los varios partidos que integran el PH”, aclaró.
La oficialización de la precandidatura presidencial de Daniel Quintero, que en su momento fue imputado por corrupción, no ha caído bien en el seno del progresismo, el cual considera que la figura del exalcalde antioqueño refleja las viejas y condenables costumbres de la política tradicional que tanto han buscado erradicar.
El aterrizaje de Quintero se produce luego de una reunión con el presidente Gustavo Petro, que le dio el aval a pesar de los reparos públicos hechos por otros integrantes del oficialismo, especialmente mujeres.
“Creo que Daniel Quintero debería ir al frente amplio y creo que eso era lo más honesto ideológicamente y programáticamente”, dijo la exministra de ambiente y precandidata, Susana Muhammad.
En este sentido, cabe recordar que en días anteriores el exalcalde había lanzado duras críticas: “El Pacto Histórico ha sido tomado por una izquierda miope y sectaria que prefiere que la derecha gane la presidencia y el país se llene de sangre, que abrir espacios a quienes hemos luchado contra las mafias desde las regiones y venimos creciendo hasta convertirnos en una opción de poder”.
Petro, por su parte, defendió a Quintero en una reunión a puerta cerrada en la Casa de Nariño con la bancada. Además, solicitó la creación de una lista única y cerrada para aspirar al Senado.