Quince años después, el abandono aún inunda el sur del Atlántico
Mientras el riesgo persiste, las comunidades siguen esperando la solución estructural que les devuelva tranquilidad y, sobre todo, dignidad luego de su tragedia.
Mientras el riesgo persiste, las comunidades siguen esperando la solución estructural que les devuelva tranquilidad y, sobre todo, dignidad luego de su tragedia.
Mi sugerencia es superar el abuso de las narrativas falsas con hechos y datos, no dejándose llevar por discursos populistas y contrastando las cifras. Es desafiante, pero en una democracia es necesario.
Tal vez la clave para transformar a Colombia esté en buscar activamente conversaciones más profundas, menos mecánicas y con personas que nos recuerden que el país va mucho más allá de nuestro círculo cercano —cualquiera que este sea—.
Lo más sorprendente de este gobierno es que no existe la responsabilidad política. Una cosa es la responsabilidad penal -que se rige por el debido proceso y las garantías judiciales consagradas en la Constitución y en la Convención Americana de Derechos Humanos- y otra muy distinta es la responsabilidad política.
Transformar no es destruir lo anterior, es darle un nuevo sentido, es conectar conocimiento con acción y teoría con vida. Es enseñar a cuidar la casa común, a construir paz y justicia desde cada aula, cada pantalla, cada conversación.
Calarcá fue liberado por orden de Petro, quien lo nombró gestor de paz, y de la Fiscal, con la peregrina tesis de que solo podría ser detenido si estuviera cometiendo un crimen de lesa humanidad.mbres fuertes de Petro
Era previsible que, recorrida la mitad del camino, este grupo de competidores iban a estar cercanos, con sus fuerzas muy equilibradas, mirándose con ganas y respeto.
Lo que está mal y cada vez ocurre más, es convertir al abogado en enemigo, en sospechoso por el simple hecho de ejercer su labor. Eso sí deteriora la justicia.
Cuando un líder invierte en las personas y no sólo en los resultados, crea vínculos que perduran y que multiplican el impacto de su liderazgo; por lo tanto, las relaciones no son un complemento del liderazgo, son su esencia más profunda.
Mi sugerencia es superar el abuso de las narrativas falsas con hechos y datos, no dejándose llevar por discursos populistas y contrastando las cifras. Es desafiante, pero en una democracia es necesario.