La Loa de Baranoa, 148 años que renuevan la fe en el Atlántico
Esta propuesta de carácter cultural y religiosa es identidad pura, es el punto de encuentro entre lo heredado y lo reinventado.
Esta propuesta de carácter cultural y religiosa es identidad pura, es el punto de encuentro entre lo heredado y lo reinventado.
Con mi saludo fraternal para todos los lectores de este espacio de opinión semanal, quiero invitarlos a abrir su propia página en blanco, preñarla con sus deseos y hacer frecuentes balances, para sentir la satisfacción del deber cumplido, el éxito de las metas, la alegría de los logros obtenidos, en fin, el regocijo de sentirse bien y el deleite de ser feliz, en todos los ámbitos de su entorno personal.
Ya está bien de seguir engañados, ni Petro ni el candidato Cepeda respetan la Constitución. Aun cuando reclaman su coautoría, nunca les ha gustado, ven en ella una talanquera al ejercicio del poder sin restricciones. Detestan al Congreso, a las cortes y a los órganos de control.
Lo cierto es que la mayoría de los venezolanos exiliados o en su patria, a quienes hoy no les importa la geopolítica, el petróleo ni el imperialismo, ve en la intervención un camino posible hacia el retorno de la democracia.
En América latina sucedió lo contrario, el pensamiento castrista fue cerreramente anti capitalista, totalitario y autocrático; e hizo tres aportes: el intervencionismo militar sin ambages desde Bolivia hasta Angola, un antiamericanismo visceral y la connivencia con el narcotráfico porque este debilitaba el imperio.
Cada uno de los colombianos habilitados para ejercer su derecho al voto tenemos la responsabilidad de elegir dirigentes que sepan interpretar las necesidades del país en medio de este entorno global cambiante y, lejos de intereses mezquinos, lograr las mejores políticas públicas que se traduzcan en mejores condiciones de vida para Colombia.
Lo cierto es que Estados Unidos aplicó su Estrategia de Seguridad Nacional, publicada en diciembre de 2025, que reordena prioridades geoestratégicas bajo la presidencia de Donald Trump y devuelve al hemisferio occidental un lugar central después de años de atención concentrada en otras regiones. Washington volvió a mirar a América Latina, como lo han señalado el propio presidente Trump y el secretario de Estado Marco Rubio.
Lo que nadie mide, es que esta moñona alguien la tiene que pagar. Y son precisamente los afiliados al sistema de pensiones. Esto va a significar riesgos de liquidez y de mercado, que reducirán la rentabilidad de nuestro ahorro pensional (en una especie de un impuesto a nuestras pensiones).
La esperanza que genera la salida de Maduro entre los venezolanos y la comunidad internacional es natural, pero no debe traducirse en ingenuidad. Si Estados Unidos va a encargarse de “administrar” Venezuela, ello debe tener como fin último la devolución plena de la democracia, y no responder exclusivamente al evidente interés económico.
En medio de la polémica por el posible traslado de ‘Castor’, Palomino y ‘Negro Ober’, entre otros.