Editorial

La derrota más dolorosa del fútbol

La derrota más dolorosa del fútbol

El repudiable crimen de un hincha del Junior en La Heroica urge justicia, correctivos reales y, sobre todo, frenar el odio que convierte la pasión en tragedia.

Columnas del día

Petro suelta bandidos, Barranquilla paga la cuenta

Petro suelta bandidos, Barranquilla paga la cuenta

Mientras Petro desfinanciaba la seguridad del país con su fracasada Paz Total, la Alcaldía de Alejandro Char destinaba más de $100.000 millones del presupuesto de los barranquilleros, plata que pudo haberse invertido en hospitales, colegios y vías.

Calidad en salud

Calidad en salud

Es decir, el sistema limita la calidad médica, más cuando existe un sistema vertical de atención, en donde, quien gana mayormente es el dueño de la empresa, siendo que los dueños de las más grandes empresas de salud, no son médicos.

El castillo, a cien años

El castillo, a cien años

El castillo, sin embargo, lleva cien años confundiendo a los “expertos”, que, por regla general, la consideran una obra inacabada. Dicen los sabios que la tuberculosis arrasó con Kafka antes de que pudiera terminarla y esgrimen como pruebas irrefutables ciertos testimonios, pasajes de diario y, sobre todo, la última e inconclusa frase de la novela.

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Cartas de los lectores

  • Más territorio, más desarrollo

    Esta labor se fundamenta en un trabajo cercano con los territorios, reconociendo sus particularidades y acompañando la estructuración de proyectos que responden a necesidades reales y urgentes.

  • Más allá de la coyuntura

    Estrenos internacionales de gran alcance y avances científicos asociados a programas como Artemis han pasado casi sin eco. Asuntos más inquietantes, como la rápida incorporación de herramientas de inteligencia artificial en ámbitos como la educación, el trabajo creativo y el ejercicio profesional.

  • Día de Barranquilla

    Lo único que puede salvar a esta ciudad es retomar todo aquello que se perdió, aquella cosa cultural que caracterizaba a Barranquilla antes de llamarse Quillami, era un manto de protección sobre la ciudad de lunes a domingo y de enero a diciembre y que nos mantenía en un estado mental diferente, el que caracterizaba al barranquillero, su bacanería.

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