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Magdalena

“Tengo el corazón arrugado y chiquitico”: administrador de farmacia

Los dueños y trabajadores de locales comerciales en Ciénaga piden más seguridad ante desmanes de marchas.  

"Tengo el corazón arrugado y chiquitico", dijo Jorge Estrada, al ver el estado de ruinas como quedó la farmacia que administra, tras los hechos vandálicos de la noche del martes en Ciénaga, Magdalena.

Mirando los estantes en el suelo y sin los productos que comercializa, manifestó su desconsuelo y pidió a las autoridades más protección.

"Estamos inseguros y eso nos tiene con miedo", anotó.

Indicó que "hay muchos atracos" y acotó que "uno sale a trabajar con miedo".

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"A estas personas que se pongan las manos en el corazón, que entiendan que lo que están haciendo es un daño a quienes nos ganamos la vida de buenas maneras", puntualizó.

Dijo que se enteró de lo sucedido por la alarma del negocio. "De inmediato me trasladé al sitio y me llevé una gran tristeza", precisó.

"Siento un profundo dolor", recalcó.

"¡Acabaron con todo!", asesora comercial de un almacén

Con la mano en la cabeza y en su rostro el reflejo de la tristeza, Milagros Padilla, asesora comercial de almacenes AO en la calle 17 de Ciénaga, no da crédito a lo que sus ojos observan.

"¡Acabaron con el sitio, no dejaron nada!", exclamó al ver desconsolada el lugar de su trabajo.

Manifestó que todos los empleados están con la incertidumbre de lo que a futuro pasará. "Aquí somos una familia, es nuestra segunda casa porque permanecemos juntos hasta 8 y 10 horas", indicó.

Comentó que los vándalos aprovecharon la marcha pacífica para hacer de las suyas.

Por ello aclaró que "no le echo la culpa a la manifestación".

Dijo, sin embargo, que sintió que faltó más acción de las autoridades para evitar lo que al final ocurrió

"Por lo menos que hubiesen lanzado gases lacrimógenos para contener a la gente", fue el comentario.

Solo dejaron papeles: cajera de almacén

Como "una tristeza grande" y un hecho vandálico "sin precedentes", consideró Ana Orta, cajera del almacén de electrodomésticos, Socol, lo sucedido la noche del martes en Ciénaga.

Manifestó que se enteró casi que inmediatamente de lo que pasó y que acto seguido se comunicó con sus compañeros de trabajo.

"Se llevaron todo, solo dejaron papeles", anotó.

Afirmando que le embarga "una tristeza grande", pidió a los autores de este acto de vandalismo reflexionar.

"No tuvieron en cuenta a las familias que dependemos de la empresa", señaló.

Aseveró que aún no saben qué va a pasar con ellos con relación a su función en el almacén y precisó que "estamos esperando que es lo que van a decidir los dueños"

Le dijo a los vándalos que "adquieran conciencia de las consecuencias de sus actos" y los exhortó a que "se pongan la mano en el corazón".

"La verdad es que estoy en shock ante la magnitud del daño", puntualizó

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