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Cuando la extorsión hace que se bajen las esteras

Mientras que tenderos aseguran que han tenido que desplazarse, el Gaula afirma que el delito se reduce.

La muerte de Gerardo Reyes Vega, el pasado 24 de febrero, puso en evidencia el drama que viven algunos comerciantes y tenderos de diferentes barrios de Barranquilla y su área metropolitana a causa de la extorsión.

Reyes Vega fue asesinado a bala frente a su tienda de razón social La María, ubicada en el barrio Chiquinquirá. Un establecimiento comercial que sacó adelante con un gran esfuerzo diario y que de un solo ‘plomazo’ propinado por el hoy condenado, alias Tommy Masacre, se acabó así como la vida de su propietario.

A inicios de año, ese crimen fue uno de los más sonados en el Atlántico, debido a que la comunidad, autoridades y el gremio de comerciantes rechazaron el asesinato a sangre fría de Gerardo.

Pero los comerciantes, en especial los tenderos, han buscado la forma de evadir a los extorsionistas. El trasladar sus negocios y viviendas de un punto a otro los ‘salva’ de pagar las cuotas diarias, semanales o mensuales que los grupos delincuenciales les exigen.

El traslado

EL HERALDO conoció el caso de un tendero en el sur de la ciudad, cuya identidad se omitirá por seguridad, quien señaló que tuvo que trasladarse a otro barrio para no ser víctima de las bandas delincuenciales que cobran las mal llamadas “vacunas”.

“Todo empezó cuando comencé a hacerle unas reparaciones a la tienda y la puse más bonita. A las dos semanas llegó un papel donde me decían que querían prestarme una seguridad informal”, relató el comerciante.

El hombre afirmó que todo transcurrió con normalidad los siguientes días, incluso no le prestó atención a la nota y un fin de semana llegaron al establecimiento dos hombres en una motocicleta. El parrillero se bajó y entró a la tienda. “Yo pensé que iba a comprar, pero lo primero que me dijo fue –mucho gusto, yo soy el encargado de cobrar la cuota diaria de la vigilancia, ‘jefecito’- enseguida le dije que no sabía nada de eso y ahí fue cuando me mostró un arma y me dijo que se la tenía que dar, me pidió $100 mil y se los entregué”, recordó el tendero.

Luego, el delincuente se marchó, no sin antes hacer la advertencia de que la siguiente semana regresaría por el siguiente pago que “sería mayor y que debía tener listo”, dijo el comerciante.

La preocupación embargó al comerciante y de esa forma cayó en cuenta de que se trataba de una extorsión. “A los cinco minutos bajé la estera y me entré a la casa a contarle a mi mujer. Lo primero que me dijo ella fue que le avisáramos a las autoridades, pero yo tenía mucho miedo porque si esos tipos se daban cuenta, nuestras vidas podrían correr peligro” añadió.

El hombre dijo que en ese momento prefirió callar y se le pasó por la mente la idea de mudarse. “Estaba atemorizado con que nos pasara algo. En esos días no sabía ni qué hacer y un fin de semana llegó otra nota”, señaló el tendero.

El panfleto solamente tenía un escrito con lapicero de tinta azul: “vigilancia le comunica que el día de mañana pasaremos por la siguiente cuota que será de $500 mil”. No había terminado de leer cuando a la víctima le entró un escalofrío y tomó –según él– la mejor decisión: trasladarse de lugar para poner a salvo a su familia.

“Apenas que terminé de leer, hablé con unos familiares que también viven de estos negocios y lo primero que me dijeron fue que denunciara con las autoridades, pero mi temor era mayor y lo que hice fue irme de la tienda para donde ellos, sentía que mi vida corría peligro. A la semana mandé a recoger la mercancía y mis cosas de la tienda y busqué un sitio para montar otro negocio”, concluyó el comerciante.

Algunos tenderos que han escrito a esta redacción a través de la línea Wasapea a EL HERALDO o directamente a los periodistas, han precisado que en ocasiones los delincuentes los intimidan para que quiten las cámaras de seguridad de sus negocios con la intención de que no queden registradas las extorsiones. También, que algunos comerciantes han tenido que reforzar su seguridad con rejas e incluso abriendo solamente una puerta de sus negocios.

Intimidación y desplazamiento

Para consultarle sobre estos desplazamientos urbanos, este medio se comunicó con Orlando Jiménez, miembro de la Junta Directiva de la Unidad Nacional de Comerciantes (Undeco), quien indicó que en muchas ocasiones los dueños de negocios no saben cómo reaccionar ante esta problemática.

“Esto genera preocupación, genera zozobra, desestabiliza emocionalmente al comerciante. En ocasiones les solicitan uniformes, dotación, municiones, armas o incluso medicinas de alto valor, pero siempre ellos (extorsionistas) al final llegan a la conclusión de que le deben girar la plata porque conseguir esta clase de medicina no es fácil porque es restringida y conseguirle los otros elementos que piden es casi imposible para los tenderos, entonces a última hora le dicen: consígneme el valor de una pistola, igualmente las municiones y uniformes y aquí lo compramos”, dijo Jiménez.

El líder de comerciantes también resaltó que en los últimos meses estas bandas dedicadas a las extorsiones buscan nuevas modalidades para conseguir su objetivo. Señaló, además, que en la mayoría de los casos los tenderos se mudan del sitio.

“Hay casos en los cuales los comerciantes se asustan y lo que hacen es vender el negocio o lo muda de barrio, o se muda incluso de ciudad”, aseveró Jiménez.

De igual forma, el líder gremial precisó que en los últimos tres meses han recibido información de 20 comerciantes que han sido objetos de extorsiones y que la problemática se extiende a todos los sectores de la ciudad.

“Se presenta mucho en la localidad Suroriente de la ciudad, barrios como Chiquinquirá, San Roque, Rebolo, Las Nieves, Simón Bolívar, Montes, Alfonso López, entre otros. También se presenta en la localidad Metropolitana, Suroccidente, Norte-Centro Histórico y Riomar”, indicó. 

El líder recalcó que cuando el gremio de comerciantes tiene conocimiento acerca de estos casos, de inmediato redirecciona la información a todos los asociados y a las autoridades competentes.

Les informamos al Gaula de la Policía o al Ejército Nacional para que sean ellos quienes se apersonen de la situación y asesoren y brinden el acompañamiento al comerciante. De hecho, se han dado muchas capturas por información o por denuncias que han hecho los comerciantes. De igual manera se han hecho reuniones permanentemente en diferentes barrios de Barranquilla y Soledad”, destacó Jiménez, quien afirmó que existe buena relación entre el gremio y el Gaula.

“Hay reducción de extorsiones”

El comandante del Gaula de la Policía del Atlántico, Mayor Diego Andrés Molina, afirmó a este medio que las extorsiones han tenido una disminución significativa con respecto al año anterior.

“La disminución es significante, tenemos un 23% de disminución en temas de extorsión, gracias al trabajo que hacemos de prevención con la comunidad. Nosotros tenemos un grupo de prevención que lleva el mensaje a los diferentes gremios o a las diferentes comunidades a través de sus líderes sociales o líderes de acción comunal”, dijo el oficial.

De igual forma, el comandante precisó que tienen identificadas a las bandas delincuenciales que extorsionan en Barranquilla y su área metropolitana.

“Son ‘El Clan del Golfo’, ‘Los Costeños’ y ‘Los Papalópez’, grupos criminales que están identificados por toda la institucionalidad. Tanto Fiscalía como Policía Nacional y también las Fuerzas Militares conocen las estructuras. De estas bandas la que está con mayor injerencia es la de ‘Los Costeños’, ya que está atomizada en diferentes barrios de la ciudad, pero contrarrestando estas organizaciones podemos mantener una criminalidad equilibrada”, resaltó Molina.

El mayor indicó que el Gaula en el Atlántico no ha recibido denuncias sobre desplazamientos urbanos a causa de la extorsión.

“Nosotros no tenemos conocimiento de que exista un desplazamiento por temas de extorsión. Sin embargo, la institución conoce que hay desplazamientos por tierras, pero por extorsiones no”, precisó.

El comandante resaltó que ante la extorsión, el ciudadano no se debe quedar callado y lo más correcto es denunciar.

“El tema de las extorsiones está relativamente controlado, solamente le pedimos a los comerciantes que denuncien, llamen a la línea 165 o llamen al teléfono institucional, que es el 3213940592, donde nos pueden contactar y ahí poder empezar una asesoría para evitar que sean víctimas de extorsión”, concluyó el oficial.

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