Nuevos detalles se conocen alrededor del atentado sicarial que se presentó en la mañana de este lunes 25 de mayo en el barrio Granadillo, en el norte de Barranquilla, con el cual se pretendía, según información de las autoridades, segarle la vida a un socio de la empresa de vigilancia Atenas.
El hecho, registrado hacia las 8:45 de la mañana, dejó a un empleado de la citada compañía muerto y otros tres más heridos.
La víctima fatal fue identificada como Argenis Andrés Bonett Cardona, un hombre que acompañaba el esquema de vigilancia de una persona identificada como Raúl Montes, quien sería el socio de la empresa de seguridad y el supuesto objetivo del ataque.

Bonett, al parecer, fue uno de los hombres que salió a enfrentar a tiros a los criminales y terminó con un impacto de bala en su cabeza.
Tras el acto, el hombre fue auxiliado por terceros, quienes lo trasladaron hasta un centro asistencial cercano.
Es preciso señalar que los otros guardas de seguridad de la empresa Atenas heridos fueron identificados como Guillermo Márquez, Luis Granados y Henry Pérez.
Como ya se había establecido, el atentado sicarial dejó a dos capturados y a un menor de edad aprehendido por su presunta participación en el hecho.
Los adultos fueron identificados como Joel Andrés Estor Gómez, alias Diomedes, y Daniel de Jesús González Palma, alias Danielito.
A estos hombres se les incautó un fusil R15, una subametralladora Mini UZI y dos pistolas calibre 9 milímetros (una marca Taurus y otra marca Glock).

Ejército intervino
Frente a este hecho criminal hay que destacar que uniformados del Grupo Gaula del Ejército intervinieron en el enfrentamiento, pues se encontraban en la zona en medio de una actividad informativa y preventiva para comerciantes, relacionada con el delito de extorsión.
La versión que trascendió señaló que los pistoleros llegaron hasta la sede de la empresa de vigilancia Atenas, localizada en la carrera 43B entre calles 82 y 84, para atacar a su objetivo que apenas llegaba a la sede de la empresa. La balacera alertó al comercio de la zona.

En medio del enfrentamiento con el esquema de vigilancia, los criminales salieron huyendo hacia la calle 84 y allí se toparon con los miembros del Gaula que estaban fuertemente armados. En ese momento se presentó el segundo tiroteo, el cual terminó con la captura y el desarme de los presuntos autores.
Hecho inverosímil
Las autoridades comunicaron que le seguían el rastro a otros dos sujetos que habrían logrado evadir el cerco tras el enfrentamiento a tiros. Uno sería un cuarto sicario y el otro el conductor que los transportaba a todos los criminales en un automotor.
No obstante, con el paso de las horas, se confirmó la captura de un cuarto hombre que habría tratado de ocultarse entre la comunidad y que, de manera inesperada, entregó declaraciones a los medios de comunicación como se si tratara de un testigo del atentado.
Este sujeto comunicó a los medios que iba a entrar a un local comercial de la zona, que escuchó la balacera y se tiró al piso, pero fue alcanzado por uno de los proyectiles.
Tras las declaraciones y luego de que fuera visto en cámaras de video-vigilancia se procedió a su captura.

Mensaje en redes
A través de un mensaje en redes sociales, supuestamente elaborado por Raúl Montes, el socio de la empresa de vigilancia objetivo del atentado, se dio detalles y se señaló a los presuntos autores.
“El ataque se registró cuando llegaba junto a mi esquema de seguridad a las instalaciones de la empresa de vigilancia Atenas, donde hombres fuertemente armados y encapuchados abrieron fuego de manera indiscriminada, dejando como saldo varios escoltas heridos”, se leyó en el documento.

Asimismo, en el mensaje se mencionó que “desde hace varios meses vengo siendo víctima de una persecución sistemática en mi contra y en contra de mis empresas, situación que hoy escala a un intento de asesinato que pudo terminar en una tragedia mayor. Por esta razón, solicito de manera urgente a la Fiscalía General de la Nación, a la Policía Nacional y a los organismos de inteligencia del Estado que se adelanten todas las investigaciones necesarias para esclarecer los hechos, identificar a los responsables y garantizar mi vida, la de mi familia y la de las personas que hacen parte de mi entorno laboral y de seguridad”.
Infiltración criminal
A mediados del pasado mes de abril, la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada anunció la suspensión de licencias en empresas de vigilancia y seguridad privada de Barranquilla y el resto del país por la supuesta infiltración criminal.
De ese listado de 31 firmas anunciadas por el propio superintendente de Vigilancia y Seguridad Privada, Larry Álvarez Morales, estuvo la empresa Atenas Seguridad Privada ltda., a la cual “se le canceló la licencia en fallo de primera instancia”.
“Todas las actuaciones se adelantan garantizando el debido proceso, pero bajo una postura firme frente a cualquier irregularidad”, explicó el superintendente Larry Álvarez, señalando que “el patrón identificado muestra empresas que obtienen licencias legales para operar, pero posteriormente ponen personal, armas o recursos al servicio de organizaciones ilegales”.
En el marco de investigaciones judiciales, de acuerdo con lo expuesto por la Supervigilancia en su momento, “se han detectado armas autorizadas vinculadas a hechos delictivos y personal relacionado con estructuras criminales. Estas prácticas podrían estar asociadas a delitos como el lavado de activos y otras economías ilegales, lo que refuerza la gravedad de los hallazgos”.

Luego de la sanción, la empresa Atenas se defendió de la sanción que le impuso la Superintendencia y, a través de un abogado, aseguraron que “fueron impuestas de manera injusta”.
En su momento indicaron que un juzgado había fallado a su favor una acción de tutela y que la Superintendencia no la había acatado.





















