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El consumo de kéfir se ha convertido en una tendencia creciente entre quienes buscan mejorar su salud de forma natural.

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Pero muchos no saben qué es. Esta bebida fermentada, similar al yogur pero con mayor diversidad de microorganismos, destaca por su capacidad para favorecer la digestión y fortalecer el sistema inmunológico.

Una de las principales razones de su popularidad es su facilidad de consumo. Puede tomarse a diario, especialmente en el desayuno o la merienda, solo o acompañado con frutas, miel o en forma de batidos.

Además, su bajo aporte calórico lo convierte en un aliado para quienes desean mantener o reducir su peso, siempre que se complemente con una alimentación equilibrada.

¿Puede preparar el kéfir en casa?

El kéfir puede elaborarse en casa tanto con leche como con agua, mediante un proceso de fermentación sencillo que dura entre 24 y 72 horas. En el caso del kéfir de agua, se presenta como una alternativa ideal para personas con intolerancia a la lactosa, ya que no requiere productos lácteos.

Su contenido en probióticos ayuda a equilibrar la flora intestinal, lo que puede mejorar trastornos digestivos y favorecer el tránsito intestinal. Asimismo, aporta nutrientes esenciales como calcio, magnesio y vitaminas que contribuyen a la salud ósea, ayudando a prevenir enfermedades como la osteoporosis.

También se le atribuyen propiedades antimicrobianas y antiinflamatorias, así como efectos positivos en la piel y en la respuesta del sistema inmunológico. Incluso, algunos estudios sugieren que podría tener un papel en la prevención de ciertas enfermedades, aunque este aspecto continúa en investigación.

¿Cómo tomar el kéfir?

Los especialistas recomiendan consumirlo con moderación. Una ingesta aproximada de un vaso al día suele ser suficiente para obtener sus beneficios, ya que en exceso puede generar molestias digestivas como gases o diarrea. Asimismo, no está recomendado en algunos casos específicos, como en personas con enfermedades gastrointestinales graves o bajo ciertos tratamientos médicos.

¿Cómo hacer kéfir en leche?

Ingredientes:

  • 1 litro de leche (puede ser entera, descremada o vegetal sin aditivos)
  • 2–3 cucharadas de nódulos de kéfir

Preparación:

Coloque los nódulos de kéfir en un frasco de vidrio. Añada la leche. Cubra el frasco con un paño limpio (no lo cierre herméticamente). Déjelo fermentar a temperatura ambiente entre 24 y 48 horas.

Cuele la mezcla (separas los nódulos del líquido). Ya puedes consumirlo o guardarlo en la nevera hasta 5 días.

¿Cómo hacer kéfir en agua?

Ingredientes:

  • 1 litro de agua
  • 2–3 cucharadas de nódulos de kéfir
  • 3–4 cucharadas de azúcar
  • ½ limón (opcional)

Preparación:

Disuelva el azúcar en el agua. Añada los nódulos y el limón. Tape con un paño y deje fermentar 2 a 3 días. Cuele y refrigera.

¿Con qué puede consumir el kéfir?

Lo puede consumir solo, con miel, en batidos con frutas en el desayuno o merienda.

¿Cómo conseguir el kéfir?

Lo puede comprar en tiendas naturistas, en mercados saludables o algún amigo que tenga nódulos. Si lo va a comprar tienen que ser confiable que no sean en polvo.