El huevo forma parte de la alimentación cotidiana de millones de personas por su bajo costo, facilidad de preparación y alto valor nutritivo. Sin embargo, no todas sus formas de cocción ofrecen los mismos beneficios para el organismo.
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En los últimos años, especialistas en nutrición han resaltado que la preparación del huevo en agua caliente, sin aceite ni aditivos, es una de las alternativas más saludables para aprovechar al máximo este alimento.
Cuando el huevo se cocina sin grasas añadidas, su contenido calórico se mantiene estable y sus proteínas conservan mejor su estructura. Esto permite una mejor absorción por parte del cuerpo y evita el consumo innecesario de lípidos.
Además, el hervido reduce el riesgo de oxidación de grasas y protege vitaminas sensibles a temperaturas extremas.
Otra ventaja importante del huevo hervido es su fácil digestión. Su textura firme y suave facilita el trabajo del sistema digestivo, especialmente cuando la yema no está demasiado seca.
Por esta razón, suele recomendarse en dietas para personas con molestias estomacales, adultos mayores o pacientes en procesos de recuperación.
Desde el punto de vista nutricional, el huevo es una fuente completa de proteínas esenciales. También contiene vitaminas A, D, E y del complejo B, así como minerales fundamentales para el funcionamiento del organismo.
En su composición destacan nutrientes como la colina, relacionada con la memoria, y antioxidantes que contribuyen al cuidado de la visión.


