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Mack Hollins, receptor de los New England Patriots, se convirtió en una de las figuras más comentadas de la antesala del Super Bowl LX al presentarse en el Levi’s Stadium de Santa Clara (Estados Unidos) vistiendo un traje que llamó la atención de todos. El jugador llegó descalzo, con las manos y los tobillos esposados, acompañado de una máscara que lo asemejaba al personaje de Hannibal Lecter.

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El curioso atuendo de Hollins consistió en un enterizo – similar a los usados en las cárceles norteamericanas- de color rojo, grilletes en sus extremidades y la mencionada mascara, por lo que rápidamente se hizo viral en redes sociales.

Sus seguidores señalan que esta elección no fue arbitraria, pues en la espalda del traje se leía “Range 13”, una posible alusión a la prisión federal ADX Florence, conocida por albergar a reclusos de alta peligrosidad.

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Hollins no es ajeno a este tipo de gestos. A lo largo de su carrera en la NFL ha demostrado una inclinación por las excentricidades fuera del campo, como la costumbre de evitar el uso de calzado y vestir atuendos llamativos previo a partidos importantes. Esta vez, su presentación en el escenario más grande del fútbol americano no fue la excepción.

Antes de ingresar al terreno de juego para los calentamientos, el receptor realizó un cambio simbólico: reemplazó su traje teatral por una camiseta que perteneció al entrenador en jefe de los Patriots, Mike Vrabel, en su época de escuela secundaria, gesto que fue interpretado por algunos como una muestra de respeto hacia su líder técnico.