El Gobierno nacional alertó sobre una creciente distorsión en los precios de vivienda de interés social (VIS), instando a que no se vinculen automáticamente a los aumentos del salario mínimo y exigiendo una fijación de valores basados en los costos reales de construcción.
En ese sentido, la viceministra de Vivienda, Aydeé Marsiglia, sostuvo que aunque el valor de estas viviendas esté atado al salario mínimo, no significa que deba incrementarse automáticamente cada vez que este sube.
Dentro de ello, manifestó durante una visita que realizó al departamento de Risaralda que el precio de una casa o apartamento debe responder a los costos reales de construcción y a una utilidad razonable, haciendo un llamado directo a los constructores para evitar incrementos injustificados.
“El precio de la vivienda debe obedecer a los costos de construcción y a una utilidad esperada, porque claramente las empresas trabajan para percibir una utilidad”, precisó la funcionaria.
Recordó que desde 2024, en un trabajo conjunto con la Superintendencia de Industria y Comercio, se expidieron normas para que las viviendas se oferten en pesos fijos, incluso cuando su entrega esté proyectada para varios años después. La medida busca brindar mayor claridad a los compradores y evitar incrementos inesperados en el valor final de los inmuebles.
Sobre el tema a nivel general, la funcionaria alertó que esta situación estaría alejando a las familias más vulnerables del sueño de acceder a vivienda propia, mientras que los beneficios terminan favoreciendo principalmente a inversionistas.
Lo que había dicho Camacol
La Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) había expresado su preocupación por el aumento del salario mínimo decretado de manera unilateral por el Gobierno Nacional para 2026, al advertir que la medida podría generar un incremento de hasta el 10 % en el precio de la vivienda, especialmente en la Vivienda de Interés Social (VIS), además de presionar la inflación y afectar el empleo formal.
Según el gremio, el incremento salarial no estaría alineado con la inflación ni con la evolución de la productividad, y rompe con el principio de concertación social. En ello, Camacol señaló que el salario mínimo funciona como una variable de indexación para múltiples costos de la economía, como tarifas, servicios, sanciones y aportes a seguridad social, lo que amplifica su impacto inflacionario.
A su vez, recordaron que en el sector de la construcción, altamente intensivo en mano de obra, el impacto sería inmediato. La entidad explicó que la mano de obra representa cerca del 25% de los costos directos de construcción, por lo que el aumento del salario mínimo elevaría los costos totales del sector en alrededor de un 4 %, presión que terminaría trasladándose al precio final de la vivienda.
Alertaron que, al estar el precio de la VIS definido en salarios mínimos, el ajuste eleva automáticamente los topes máximos de estas viviendas.





















