En Barranquilla y su Área Metropolitana (A. M.), cada vez más mujeres están al frente de sus hogares, una tendencia que también se observa en las principales ciudades del país. Más allá de un cambio demográfico, esta evolución refleja transformaciones en la organización económica de los hogares y un mayor protagonismo de las mujeres en su sostenimiento.
En la última década, la jefatura femenina en Barranquilla A. M. pasó de 33 % en 2015 a 42 % en 2025, reduciendo de manera significativa la brecha frente a los hombres. Este comportamiento también se evidencia en otras ciudades: en 2025, las mujeres representan el 45 % de los jefes de hogar en Bogotá, 47 % en Cali A. M. y 48 % en Medellín A. M.
El aumento de la jefatura femenina está acompañado de un perfil particular de las mujeres que sostienen sus hogares. En Barranquilla A. M., la mayoría se concentra en edades adultas: cerca de tres de cada diez tienen entre 30 y 44 años, y una proporción similar se ubica entre 45 y 59 años. Además, el 32 % tiene 60 años o más, lo que evidencia que una parte importante de los hogares es sostenida por mujeres mayores.
En términos educativos, predominan niveles intermedios. El 44 % de las jefas de hogar en Barranquilla A. M. cuenta con educación secundaria o media, mientras que un 21 % posee un nivel de primaria o menos. En contraste, una menor proporción ha alcanzado títulos técnicos, tecnológicos, universitarios o superiores.
Una tendencia similar se observa en otras ciudades, aunque con diferencias importantes. En Bogotá, por ejemplo, cerca de una tercera parte de las jefas de hogar cuenta con educación universitaria, una proporción significativamente mayor que en Barranquilla A. M. Esto implica que las mujeres que lideran hogares en la ciudad enfrentan menores niveles de formación, lo que puede reducir su acceso a empleos mejor remunerados y más estables.
A esto se suma que una proporción importante de las jefas de hogar no tiene pareja. En Barranquilla A. M. predominan las mujeres divorciadas (36 %) y viudas (17 %), mientras que cerca del 37 % vive en unión libre o está casada y el 10 % es soltera.
En Bogotá y Medellín A. M., por ejemplo, la proporción de jefas solteras es más alta (28 % y 32 %, respectivamente). Así, los datos muestran que una buena parte de estos hogares depende de una sola fuente de ingreso, en un contexto donde las oportunidades laborales no siempre ofrecen estabilidad ni ingresos suficientes.
Esto hace especialmente relevante analizar cómo participan estas mujeres en el mercado de trabajo. En Barranquilla A. M., cerca del 49 % de las jefas de hogar trabaja por cuenta propia, una proporción que supera ampliamente la observada en ciudades como Bogotá y Medellín A. M., donde predomina el empleo privado (55 % y 57 %, respectivamente).
Esta diferencia no es menor. Mientras el empleo asalariado suele estar asociado a mayores niveles de estabilidad e ingresos, el trabajo por cuenta propia tiende a concentrarse en actividades más volátiles y con menor protección, lo que incide directamente en la estabilidad económica de estos hogares.
A nivel sectorial, el comercio concentra cerca del 24 % del empleo de las jefas de hogar en Barranquilla, seguido por alojamiento (15 %) y educación (12 %). Adicionalmente, destaca la participación en actividades del hogar, que alcanza alrededor del 9 %, la proporción más alta entre las ciudades analizadas. Este resultado es particularmente relevante, en la medida en que evidencia la persistencia de roles asociados al cuidado, incluso entre mujeres que cumplen simultáneamente la función de jefas de hogar.
En términos de ingreso, para 2025, en Barranquilla A. M. las jefas de hogar registran un ingreso laboral promedio cercano a $1,52 millones, frente a $2,16 millones en el caso de los hombres, lo que representa una brecha aproximada del 30 %.
Más allá de esta diferencia por género, al comparar entre ciudades se observa que Barranquilla combina una alta participación de jefatura femenina con los niveles de ingreso más bajos entre las principales áreas metropolitanas. En otras palabras, el liderazgo económico de las mujeres en la ciudad se desarrolla en un entorno de menores retornos laborales.
Sin embargo, estas brechas no parecen explicarse por fenómenos como la informalidad. De hecho, las jefas de hogar presentan menores tasas que los hombres en todas las ciudades analizadas. En Barranquilla, cerca del 36 % trabaja en la informalidad, frente al 49 % de los hombres.
Este resultado apunta a un elemento más estructural: las diferencias en ingresos no solo responden al acceso a la formalidad, sino también a la calidad y tipo de ocupaciones en las que participan las mujeres, incluso cuando logran insertarse en empleos formales.
Es claro que el aumento de la jefatura femenina refleja una transformación estructural en la organización de los hogares. Sin embargo, este mayor protagonismo no necesariamente se traduce en mejores condiciones económicas. En Barranquilla A. M., muchas de las mujeres que sostienen sus hogares lo hacen en un contexto de menores retornos laborales y con limitaciones que restringen sus oportunidades de generación de ingresos.
El desafío, entonces, no es solo reconocer este cambio, sino lograr que se traduzca en mayor bienestar. En esa línea, se destacan tres frentes de acción:
- Fortalecer las oportunidades laborales para las mujeres jefas de hogar. Esto implica promover su acceso a empleos formales y mejor remunerados, por ejemplo, mediante programas de formación orientados a sectores con mayor demanda y esquemas de intermediación laboral más efectivos.
- Reducir las barreras asociadas al cuidado no remunerado. Avanzar en el fortalecimiento de redes comunitarias y en la ampliación de la cobertura y acceso a los servicios de cuidado para ampliar sus posibilidades de inserción laboral.
- Mejorar el seguimiento a sus condiciones socioeconómicas. Contar con indicadores específicos de jefatura femenina y realizar diagnósticos periódicos facilitaría una mejor focalización de las políticas públicas y una mayor articulación institucional.
Este análisis hace parte de un estudio más amplio de Fundesarrollo sobre las condiciones de las jefas de hogar en Barranquilla y otras ciudades del país. El documento completo está disponible para su consulta.





















