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Ambiente de fiesta en Cartagena. La hinchada de Junior se trasladó masivamente hacia el estadio Jaime Morón para alentar al equipo en su debut en la Copa Libertadores 2026 frente al Palmeiras de Brasil.

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Fanáticos de Barranquilla, de ‘la Heroica’ y diferentes partes de la Costa se dieron cita en los alrededores del escenario desde bien temprano.

Antes de que se abrieran las puertas del estadio, a las 4:30 p. m., ya había una buena cantidad de hinchas rojiblancos haciendo fila y moviéndose en las zonas aledañas.

Una empanada, una arepa, una salchipapa, cualquier bocado de comida callejera era válido para gambetear el hambre en medio de la espera.

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“Vengo de San Jacinto, Bolívar, con mis primos y unos amigos. A apoyar a Junior tu papá”, alcanzó a decir un señor de unos 55 años antes de darle otra mordida a una caribañola.

“Vamos con todo, le vamos a ganar al Palmeiras. Si acaso un empate, pero no perdemos”, dijo uno de los acompañantes del señor sanjacintero.

Había entusiasmo en los rostros de los junioristas, a pesar de que tenían claro las dificultades que reviste el encopetado rival brasileño.

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“¿Quién dijo miedo? De camiseta no se gana, hay que jugarles de tú a tú mi hemanito”, expresó otro de los hinchas que le dedicaba un tiempito a la vitrina de los fritos.

La gente empezó a entrar poco a poco en el escenario, en medio de una fuerte temperatura, cargada de humedad.

Las barras comenzaron a instalar sus trapos, los aficionados independientes se acomodaron y empezó el conteo regresivo para el momento del pitazo inicial.

Los jugadores del Palmeiras salieron a calentar y solo uno que otro aficionado los chifló. Los integrantes de Junior también hicieron un asomo y una caminata por el gramado, y recibieron algunas muestras de cariño y respaldo.

Ya la cosa fue diferente cuando el estadio estaba con más gente y los dos equipos saltaron al terreno de juego a calentar.

Aplausos para los rojiblancos, silbidos para los visitantes. Las barras de Junior demoraron para entrara el grueso de sus integrantes.

En general, el ritmo de ingreso de los aficionados resultó bastante lento.