Junior vuelve al Romelio Martínez, y con él recuerdos maravillosos que marcaron una época en la historia del equipo rojiblanco. El tradicional escenario deportivo de la calle 72 —remodelado por completo en 2018, con motivos de los Juegos Centroamericanos y del Caribe— vuelve a abrirle sus puertas a su hijo pródigo, esta vez no solo como refugio temporal, sino como una respuesta obligada a las obras de remodelación que se adelantan en el estadio Metropolitano Roberto Meléndez, de cara a la final de la Copa Sudamericana 2026.
Pero antes de que la pelota vuelva a rodar en el gramado que guarda tantas postales de gloria, surgió una pregunta tan simple como necesaria: ¿cuántas personas caben realmente en el Romelio Martínez? Para despejar cualquier duda, EL HERALDO decidió acudir al método más directo y confiable: contar, una por una, las sillas del estadio, tal como ya lo había hecho en 2015 con el Metropolitano (ese conteo dio una capacidad de 46.692 espectadores).
La jornada empezó a las ocho de la mañana, cuando el sol todavía daba una tregua leve, y terminó pasadas las dos de la tarde, bajo un calor inclemente que no dio respiro. Fue un recorrido lento, meticuloso y agotador, escalera por escalera, fila por fila, asiento por asiento.
El punto de partida fue la tribuna norte, la de mayor capacidad del estadio, un dato que sorprende, pues en la mayoría de escenarios del país ese privilegio suele recaer en occidental u oriental. Allí, el trabajo se dividió en cinco módulos, separados por las escaleras de acceso. El primero arrojó 858 sillas; el segundo, 698; el tercero, apenas 84; el cuarto, 700, y el quinto, 844. La suma final en norte fue de 3.184 asientos.
Desde esa tribuna, el conteo se trasladó a occidental, donde el sol ya pegaba de frente. El procedimiento fue menos complejo, gracias a un orden previo en la distribución de las sillas. De nuevo, el cálculo se realizó por módulos: el módulo uno registró 456 asientos; el dos, 366; el tres, 388; el cuarto, 318; el cinco, solo 96; el seis, 471, y el siete, 336, para un total de 2.431 sillas en este sector.
Acá, en esta tribuna hay dos palcos externos (ya incluidos en el conteo) que cuentan con una capacidad de 57 espectadores. También hay cuatro cabinas de radio o TV y un palco interno para celebridades.
El último tramo de la jornada se vivió en oriental. Allí, la repetición casi exacta de los módulos permitió avanzar con mayor rapidez, aunque no con menos cuidado. El módulo uno contó 360 sillas; el dos, 504; el tres, 552; el cuatro, 216; el cinco, 552, y el seis, 480. El resultado fue de 2.664 asientos en esta tribuna.
Al cierre del recorrido, cuando el cansancio ya era tan evidente como las marcas del sol, el conteo de EL HERALDO estableció que el estadio Romelio Martínez cuenta con una capacidad real de 8.279 espectadores, distribuidos en las tres tribunas habilitadas. La cifra coincide, de manera aproximada, con el registro de la Secretaría de Deportes del Distrito, que reporta 8.284 sillas. La leve diferencia se explica en varios asientos ubicados debajo de las bases instaladas para las cámaras de televisión, unas zonas angostas y poco seguras, donde difícilmente una persona puede acomodarse de manera confortable. Por esa razón, esta casa editorial optó por no incluir esos puestos en su conteo oficial.
Mientras Junior se prepara para volver a un escenario cargado de memoria, en el club y en las autoridades también se analiza una alternativa para aumentar el aforo. La posibilidad pasa por instalar una tribuna móvil en el sector sur, lo que permitiría llevar la capacidad del Romelio a, por lo menos, 10.000 espectadores. Sin embargo, la decisión aún no está tomada y, de concretarse, solo podría ejecutarse después de Carnavales, cuando se realice el desmonte de las tarimas dispuestas para los distintos eventos musicales programados en este emblemático escenario barranquillero.
Para Junior volver al Romelio Martínez no es solamente una solución logística ni un ajuste de calendario: es, sobre todo, un reencuentro con la memoria. Así el aforo se reduzca notablemente en comparación con ‘el Metro’, el apoyo de la afición se sentirá como aquellas jornadas inolvidables en el vetusto escenario de la calle 72.


























