Era previsible que, recorrida la mitad del camino, este grupo de competidores iban a estar cercanos, con sus fuerzas muy equilibradas, mirándose con ganas y respeto.
En medio de ese igualado nivel, Junior se mantiene sin derrotas, consiguió dos puntos en los partidos de visitante y expone una actitud muy competitiva, sin reservarse ningún esfuerzo. Futbolísticamente, ha tenido una propuesta más camaleónica. Tácticas funcionales disímiles.
Ante el DIM, reforzó el medio del campo (Celis, Didier y Esparragoza), se replegó más, Celis le hizo marca casi personal a Barrera, prefirió el contraataque, presionó con mucha agresividad y sobre el final resistió, con una buena actuación del arquero Silveira (1-0).
Frente al América, se fue decididamente a dominar el trámite, a tomar la iniciativa y a tener mayores aspiraciones ofensivas. No se puso adelante en el marcador por la impericia de sus jugadores en algunas situaciones de gol creadas (1 a 0).
Y, en la confrontación con Nacional, el desarrollo fue una combinación de los dos anteriores. Al menos en el primer tiempo: organizado, vigoroso y con todos comprometidos para defender y con aceleraciones y combinaciones elaboradas y peligrosas en ataque. Ataque y defensa en proporciones más o menos similares. El segundo tiempo no fue igual. Nacional lo superó en el juego y le creó al menos seis jugadas de gol. Pero, otra vez Silveira evitó que algunas de estas se transformaran en gol.
Con Silveira, Celis y Enamorado en un gran nivel, los demás con un alto compromiso y auxilio útil y el impulso anímico que suele aparecer por la localía (los próximos dos partidos serán en Barranquilla) parecen ser sus fortalezas para transitar la segunda mitad del camino.


















