El fútbol callejero fue no solo la manera de divertirnos y olvidarnos por un par de horas de las obligaciones escolares, era lo más importante en ese momento en nuestras vidas. Era el fútbol en su estado más puro.
La convicción es una característica infaltable en un técnico de fútbol. Quien no está convencido difícilmente logra convencer. La convicción le da seguridad, firmeza a las razones que soportan las decisiones.
El guajiro demostró ante el Real Madrid, al que le marcó dos goles en la ‘Champions’, que es el mejor colombiano en la actualidad.
Junior desarrolló un buen primer tiempo ante el Palmeiras y que estuvo por encima de lo que sugería su actualidad futbolística en la Liga colombiana.
La prioridad, a solo 73 días del debut, es mirar qué futbolistas en este periodo logran alcanzar o mantener un nivel de competencia adecuado para ser verdaderamente confiables. Y, por lo tanto, elegibles entre los 26.
Los partidos de preparación siempre deberían producir beneficios, si el entrenador y los futbolistas son capaces de tener la capacidad de analizar con la necesaria autocrítica lo bueno y lo malo que arrojó el ensayo.
Uno de los momentos más desafiantes para un técnico es cuando le corresponde tomar la decisión de realizar las sustituciones.
Estos días se conoció la opinión del formidable futbolista de la selección holandesa (Países Bajos): “el fútbol se ha vuelto absolutamente horrible. Quiero jugadores capaces de enfrentarse a los defensores. ¿Dónde están los jugadores que gambetean? Lo único que hacen es dar pases. ¡Pasan! ¡Pasan!”.
Es una misión conjunta. No solo estar cerca, sino conectados. Unos y otros desde sus virtudes y obligaciones deben conseguir una verdadera sinergia, una perfecta simbiosis que los acerque a una armoniosa coreografía. A funcionar como un buen equipo y a conseguir los mejores resultados.
El joven delantero de Junior, tiene las particularidades de los punteros de antes, de siempre: la velocidad como punta de lanza de su ambición ofensiva.