Insistir y nunca desistir. Tatuado está, en la mente de Miguel Marriaga (33 años), el mencionado lema. El 14 de marzo, en el Madison Square Garden de Nueva York, el crédito colombiano tendrá una nueva chance —la cuarta— para colgarse, por fin, un título mundial. Enfrente tendrá al invicto estadounidense Shakur Stevenson (13-0, 7KO), once años menor y dueño del fajín pluma de la Organización Mundial de Boxeo (OMB).
En la Ciudad de México y bajo las órdenes de Samuel Gómez, el oriundo de Arjona, Bolívar, ha hecho su campamento. Hace un mes comenzó a trabajar, específicamente, en la velocidad y en cómo atacar a un pegador escurridizo y 'correlón’, como el mismo Marriaga define a Stevenson. 'Estamos bien, al cien por ciento. Sabemos que cada pelea es un compromiso importante para mi carrera y para la salud de nosotros.
Del rival no conozco mucho, solo sé que es un muchacho que corre mucho. Cuando salen boxeadores correlones hay que contrarrestarle la velocidad, la salida. No hay que dejarlo que corra, ni estar detrás de él. Hay que cortarle el paso y estar siempre cerca de él', explicó ‘El Escorpión’ a EL HERALDO, apodo que le dio su primer entrenador José De la Cruz Zúñiga gracias a su signo zodiacal.
Marriaga, en las tres oportunidades anteriores en la disputa por un cetro, cayó dos veces por decisión y en una se retiró. El primer paso en falso fue ante el jamaiquino Nicholas Walters, en 2015. La segunda se registró en 2017 contra el mexicano Óscar Valdez y su última derrota fue nada más y nada menos que ante el ucraniano Vasyl Lomachenko, considerado como uno de los mejores libra por libra del mundo.
'La presión estará en todas las peleas. Ya será la cuarta vez que voy a hacer una pelea por título, pero estamos positivos y optimistas. Hemos entrenado muy, pero muy fuertes. Tenemos cuatro semanas en México. Tendremos una más y otra luego en los Estados Unidos. Estamos en el peso, solo es mantener la forma deportiva', expresó el bolivarense, dueño de 29 victorias, 25 por la vía del nocaut y tres derrotas.
Por su mente se imagina apretando su fajín. Inmediatamente, además de nombrar a Dios, recuerda a las personas que les dedicaría su triunfo. 'Además de dedicárselo a Dios, que es el que nos ha brindado las oportunidades, sería en honor a una gran persona y es mi madre Bernabela Teherán. Al resto de mi familia y a mi novia Katherine Terán'.
Faltan 12 días para que Miguel salte al cuadrilátero. Está más maduro y con un boxeo más agresivo, letal. Lo que no ha cambiado, ni cambiará, será su cábala: colocarse primero el guante derecho. Siempre.


























