Compartir:

La playa de Copacabana, uno de los más populares reductos para el ocio de los cariocas, sirvió ayer de escenario para una singular protesta en la que diez maniquíes con ojos vendados y vestidos con la camiseta de la selección Canarinha, reclamaban a la Fifa por sus millonarias ganancias del Mundial.

Los organizadores de la protesta, que llamó la atención de decenas de turistas, aseguran que el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff debe hacer algo urgente para que algo de los millonarios dividendos que está arrojando el Mundial se quede en Brasil.

'A pesar de que amamos el fútbol, no queremos que la Fifa y el gobierno pasen esto como inadvertido', declaró Pedro Costa, miembro del grupo ‘Río de Paz’, que auspicia la protesta junto con carteles que aseveran que la rectora del fútbol ha sido beneficiada con la exención de impuestos.

La entidad, que fue creada hace más de cinco años, ha puesto sus ojos en la falta de respuesta frente a la demanda de escuelas y centros hospitalarios, añadió Costa. Efe