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El presidente estadounidense, Donald Trump, consideró este martes que no necesita pedirle ayuda para resolver la guerra de Irán a su homólogo chino, Xi Jinping, con quien se reunirá esta semana en Pekín, ya que aseguró que el conflicto con Teherán “está bajo control”.

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“Tenemos muchas cosas que discutir. Para serle franco, no diría que Irán sea una de ellas, porque tenemos a Irán muy bajo control. O bien llegaremos a un acuerdo, o (los iraníes) serán diezmados; de una forma u otra vamos a ganar”, dijo Trump a los periodistas en el exterior de la Casa Blanca antes de partir hacia China, donde estará del 13 al 15 de mayo.

El republicano calificó su relación con Xi como “inmensa” y reiteró que espera que el encuentro sea “magnífico”.

“Siempre nos hemos llevado bien; nos va muy bien con China, y trabajar con ellos ha sido muy positivo. Por ello, esperamos con entusiasmo esta reunión. Como saben, el presidente Xi vendrá aquí hacia finales de año, lo cual también será muy emocionante”, declaró.

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En cuanto a la situación en Irán, Trump insistió en que no necesitan ninguna ayuda y en que las capacidades militares de Teherán “han sido diezmadas”, pese a la incertidumbre con respecto a las negociaciones de paz después de que el republicano considerara “totalmente inaceptable” la respuesta de Irán a la propuesta estadounidense.

Sin embargo, el líder estadounidense ha solicitado en otras ocasiones a China, el mayor socio comercial de Irán, que convenza a Teherán para reabrir el estrecho de Ormuz, una vía clave para el tránsito de hidrocarburos por donde pasan alrededor del 45 % de las importaciones de gas y petróleo de China.

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La semana pasada aseguró que hablará con Xi sobre el asunto y afirmó que el líder chino ha sido “muy amable” con respecto al conflicto teniendo en cuenta que Pekín importa la mayoría de los hidrocarburos que consume del golfo Pérsico, sellado ahora por el cierre de Ormuz.

Por otra parte, Trump confirmó el lunes que abordarán el apoyo histórico de Washington a Taiwán y el suministro de armamento para la isla, que Pekín considera una provincia rebelde y que ha dicho que no descarta ocupar militarmente.

La visita de Trump a China, la primera en más de ocho años, estaba prevista para el pasado marzo, pero se aplazó debido a la guerra que Estados Unidos e Israel lanzaron contra Irán.