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En diciembre de 2011, el multimillonario ruso Dmitry Ribolovlev comproó el 66% de las acciones del Mónaco.

Desde el comienzo se propuso devolverle la grandeza a este club que en 2004 disputó la final de la Liga de Campeones ante el Porto, dirigido entonces por José Mourinho. Para ello dijo tener disponibles 200 millones de euros para invertir en fichajes.

Nacido hace 1966 en Perm, Rybolovlev se inició en la industria medicinal y luego formó una sociedad para producir fertilizantes, llamada Uralkali. Se estima que su fortuna asciende a 9.500 millones de dólares.

En 1996 fue acusado de ordenar el asesinato del dueño de una empresa que competía por la suya. Por ello pagó once meses de prisión, pero después fue dejado libre ya que no se le pudo comprobar su culpabilidad en el hecho.

Surfista y coleccionista de picassos y van goghs, Dmitry ha colmado los caprichos de su hija Ekaterina, de 24 años. Le compró una apartamento en Nueva York por 68 millones; y la isla griega de Skorpio, donde está enterrado el magnate Aristóteles Onassis, por 117 millones. Él vive en Suiza en un ático de 232 millones.