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Banda María Varilla: tres décadas custodiando la esencia del porro

La emblemática banda de San Pelayo (Córdoba) grabó en Barranquilla sus nuevas canciones.

El porro es un género musical propio de nuestra región Caribe que debido a su cadencia y alegría no requiere de lírica para gozárselo. Su melodía se ha propagado por gran parte de la geografía nacional y fuera de ella seduciendo a melómanos y bailadores. 

Su época dorada se vivió en la década de los cincuenta, teniendo como gran referente al músico bolivarense Lucho Bermúdez, considerado uno de los más importantes compositores e intérpretes de música popular colombiana del siglo XX. Este maestro oriundo de El Carmen de Bolívar creó clásicos como Salsipuedes, Prende la vela y Colombia tierra querida, entre muchísimos otros. Esta última canción fue escogida por los estudios Disney como la canción principal de su película Encanto.

Pero volviendo a sus raíces, los sonidos del porro nacen esencialmente en los departamentos de Bolívar, Sucre y Córdoba. 

En San Pelayo (Córdoba) se realiza el Festival Nacional del Porro, y allí en ese municipio existe una banda que hace tres décadas se ha encargado de custodiar su esencia. Se trata de María Varilla, un verdadero sinónimo de porro auténtico que toma su nombre inspirado en una mujer oriunda de Ciénaga de Oro (Córdoba) que impuso un estilo cadencioso y elegante en los danzantes. 

Como lo relatan varios historiadores, su fama fue tal que hay un porro muy popular cuyo nombre era Palo del Carito o Agua del canal, pero como a esta señora le gustaba mucho y lo pedía donde quiera que iba terminó conociéndose como María Varilla. 

Desde inicios de la década de los 90 la banda ha triunfado en los festivales más importantes del país. 

Carlos Alberto Rubio Acosta, director musical de la banda, en su entrevista con EL HERALDO.

“Hemos participado en todos los festivales que apoyan y promueven este formato de música instrumental. Somos tres veces ganadores del Festival Nacional del Porro en San Pelayo (1993, 1998 y 2005), a Dios gracias nuestra trayectoria ha sido exitosa. Estamos cumpliendo 33 años promoviendo y preservando nuestro patrimonio musical”, explica su director, Carlos Alberto Rubio Acosta.

En su labor por la defensa del porro, además de los temas de su autoría, la banda también incluye en su repertorio algunos clásicos como: El guayabo de la Y, San pelayero, Fandango viejo, La puya del diablo y Conejo pela’o. Además se han atrevido a innovar y junto al maestro Carlos Rubio en 2005 grabaron de la mano del productor Lucho Ortega el tema Amor de mi sabana, éxito indiscutido al que el cantante vallenato Peter Manjarrés le puso su voz.

“Eso fue un batazo, lo escuchó toda Colombia y la base rítmica de ese tema es porro puro. La idea no es encerrarnos en una burbuja, por eso se le agregó el acordeón, pero siempre hemos estado enfocados en blindar el porro de ciertos ritmos”, acota Rubio.

El trompetista Alfredo Berrocal lidera el proceso de formación con la Escuela Ángeles Soñadores.

Desde Barranquilla

Pese a las dificultades que atraviesa la humanidad debido a la crisis desatada por el coronavirus, esta banda no se detuvo y viajó hasta Barranquilla, donde grabó dos porros para celebrar así 33 años de historia. Lo hicieron en los estudios JM Global Producciones, bajo la guía del ingeniero de sonido y productor musical Yessit Rentería.

Soy Cordobesa es un porro instrumental de la autoría de la trabajadora social Judith Pacheco Russo, que reúne en sus notas el amor por la tierra, la alegría y las vivencias que inspiran el territorio cordobés, que es bañado por las aguas del río Sinú. 

También grabaron un porro tapa’o llamado Judith Pacheco, de la autoría del licenciado en Música Alfredo Berrocal, tema que describe en sus sonidos el aprecio que genera en ellos esta mujer, y la sensibilidad y alegría que caracteriza a esta trabajadora social que se ha convertido en su madrina.

“Vinimos a grabar dos obras musicales en el ritmo de porro tapa’o. En el porro hay dos ramificaciones, una es el porro tapa’o y la otra es el palitia’o. El primero es original de San Pelayo y de acuerdo con las investigaciones es una transición de la música de banda a la orquesta; mientras que en el palitia’o la mayoría de canciones inician con una danza y luego desarrolla su estructura. Las bandas de viento carecen mucho del apoyo gubernamental o privado, en agradecimiento al respaldo que nos ha dado Judith, le grabamos un tema con su nombre”.

María Varilla, banda con 33 años de historia.

El coronavirus le quitó un integrante

La covid-19 también los ha afectado no solo a nivel económico, sino que también le arrebató la vida a Robin Vega, uno de sus 17 músicos y quien tocaba la tuba. Ahora esta labor la asume el también trompetista Jorge Luis Corcho. 

“Pues la verdad fue algo muy duro para nosotros debido a que perdimos al compañero Robin, en estos momentos estoy tocando también la tuba en su reemplazo, pero estar aquí en Barranquilla sin él es algo muy fuerte. En cuanto a lo económico ha sido muy duro, no hay presentaciones, no tenemos ayuda del Gobierno, ni de entes privados, estamos solos en nuestra defensa por el porro”.

El músico agrega que “este año” no han tenido presentaciones, la última fue hace seis meses, por lo que esperan la ayuda “de aquellos que puedan darle la mano”.

Sobre la clave para que esta música sea del agrado de las nuevas generaciones, la banda cree que la clave está en el retorno a sus raíces. Argumentan que es el sonido de los 50  el que hizo grande el género. “Estoy convencido de que podemos volver a esa época dorada con ese formato natural de la banda de viento, sin tener que recurrir a otros elementos. Muchos para poder tocar porro deciden hacer fusiones con otros ritmos y le incorporan nuevos instrumentos. Por eso nos encontramos en Barranquilla grabando en nuestro formato tradicional, puesto que sentimos que no es necesario mezclarlo, sino hacerlo con calidad”, indicó Rubio.

Con un buen semillero

Esta banda además de producir música también educa y extiende su legado a las nuevas generaciones. En el corregimiento La Subida (Lorica-Córdoba) cuentan con un semillero de 80 jóvenes para mantener viva esta tradición. 

En la Escuela de Formación Musical Ángeles Soñadores, dirigida por Alfredo Berrocal, el trompetista, arreglista y compositor de la banda María Varilla, se educan los futuros músicos que recorrerán Colombia dando a conocer sus orígenes musicales. 

“No es nada fácil mantener un proceso de esta magnitud, pero si es bueno que el niño desde ya empiece a tener ese sentido de pertenencia sobre nuestra herencia musical. Vamos a mantener vivo el porro porque ellos son los futuros defensores de este género tan bello y universal. Muchos critican el porro porque aún no se ha establecido la parte lírica, pero no necesitamos tener esa letra porque los sonidos hablan por sí solos. Esa es la magia única que tiene el porro”.

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