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Sobre la vía que conecta Ocaña y Abrego, en Norte de Santander, quedó tiroteada la camioneta de la Unidad Nacional de Protección (UNP) en la que se movilizaba un protegido, acompañantes y escoltas.

El vehículo blindado no resistió la andanada de disparos que le fueron propinados sobre los vidrios laterales y el parabrisas así como también en las puertas.

De manera preliminar se conoció que los escoltas del esquema de seguridad también murieron. De momento se habla que esta masacre dejó a seis personas muertas, sin embargo, la cifra aún no ha sido confirmada de manera oficial.

Aún se desconoce las identidades de los escoltas adscritos a la UNP y de las personas que protegían. Lo que sí es cierto es que quienes causaron la masacre fueron dos hombres que interceptaron el vehículo blindado para luego abrir fuego contra los ocupantes con armas de largo alcance.

Según apuntan testigos de la masacre, tres de las víctimas quedaron al interior de la camioneta Mitsubishi, otras dos a pocos metros del vehículo y una más fue hallada en una de las alcantarillas del sector.

Todo parecería indicar que la víctima se trataría del líder social Freiman David Velásquez, miembro de la Asociación por la Unidad Campesina del Catatumbo (ASUNCAT), y que ya había sido objeto de otro atentado a mediados de enero de este año.

Para ese entonces, Velásquez también había sido interceptado por hombres armados que lo obligaron, junto con sus escoltas, a descender del vehículo.

Los escoltas fueron despojados de sus armas, pertenencias y del vehículo oficial, posteriormente amarrados y abandonados a un costado de la carretera, mientras los atacantes huyeron en una camioneta y varias motocicletas.