La United States Space Force confirmó que la Van Allen Probe A reingresó a la atmósfera terrestre el 11 de marzo, varios años antes de lo que los científicos habían calculado inicialmente.
Artemis 2: la Nasa deja listo su cohete para regresar a la Luna en marzo
Cometa interestelar 3I/ATLAS sorprendió a científicos tras acercarse al Sol
El evento ocurrió sobre el océano Pacífico oriental, sin que se reportaran daños a personas o infraestructuras.
La sonda fue lanzada en agosto de 2012 por la NASA con el objetivo de estudiar los cinturones de radiación que rodean nuestro planeta, conocidos como Van Allen radiation belts.
Durante casi siete años de operaciones, la nave recopiló información clave que permitió a los científicos comprender mejor el comportamiento de estas regiones del espacio, donde se concentran partículas cargadas atrapadas por el campo magnético terrestre.
La misión llegó a su fin en 2019, cuando el vehículo se quedó sin combustible. En ese momento, los cálculos indicaban que su regreso natural a la atmósfera ocurriría alrededor de 2034.
Entrenar el cerebro con pensamiento positivo podría ayudar al sistema inmunitario, según estudio
Sin embargo, el actual ciclo de actividad solar resultó ser más intenso de lo que los especialistas habían previsto. En 2024, los científicos confirmaron que el Sol había alcanzado su máximo solar, lo que provocó cambios en la atmósfera superior de la Tierra.
Estas condiciones incrementaron la resistencia atmosférica sobre la sonda, reduciendo su órbita más rápido de lo esperado y adelantando su reingreso aproximadamente ocho años.
Los expertos estimaban que la mayor parte de la estructura de la nave, con un peso cercano a 600 kilogramos, se desintegraría durante el descenso por la atmósfera debido al intenso calor generado por la fricción.
Ahora, la misión incluía otra nave casi idéntica, la Van Allen Probe B, que también estudió los cinturones de radiación durante varios años.
De acuerdo con las estimaciones actuales de la NASA, no se espera que esta segunda sonda reingrese a la atmósfera terrestre antes de 2030.


