Los restos óseos de Gloria Patricia Grajales Vanegas y Edwin Rafael Sarmiento Molina, víctimas de homicidio y desaparición forzada por parte de columnas móviles urbanas del Frente Juan Andrés Álvarez, Bloque Norte, de las Autodefensas Unidas de Colombia; fueron entregados a sus familiares, luego de un largo tiempo de espera para que estos fueran sepultados de manera digna.
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El acto de entrega fue realizado en el Archivo Departamental del Cesar, con el acompañamiento de la Oficina Asesora de Paz.
Este proceso se dio luego de una sentencia del Tribunal Superior de Barranquilla, tras el reconocimiento de los hechos de los postulados como Salvatore Mancuso, Oscar Ospino Pachecho y otros exmiembros de estas estructuras paramilitares.
Los familiares de Gloria y Edwin pidieron, en medio de la diligencia, que les cayera todo el peso de la ley a los responsables que se encuentran privados de la libertad y que hoy son postulados de la Ley de Justicia y Paz.
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El presidente del Tribunal Superior de Barranquilla, Carlos Andrés Pérez Alarcón, detalló: “Estos postulados fueron aquellos que ejercieron control en la ciudad de Valledupar y los corregimientos. Las víctimas resultaron de hechos entre Valledupar y Bosconia”.
La Fiscalía informó que Gloria Patricia Grajales Vanegas fue desaparecida el 27 de abril del año 2002, en el municipio de Bosconia, cuando fue sacada de un establecimiento público; y Edwin Rafael Sarmiento Molina tenía 18 años en el momento de la desaparición, que ocurrió el 11 de mayo de 2004. Él salió de la casa de su madre en el barrio Villa del Rosario de Valledupar al Batallón La Popa, ya que se encontraba prestando el servicio militar. Sus restos fueron ubicados en el 2009 en el corregimiento de la Victoria de San Isidro, municipio de La Jagua de Ibirico.
La asesora de la Oficina de Paz, Juana Pacheco, indicó que: “Las entregas dignas son un paso fundamental en la construcción de paz, pues representan el reconocimiento de la dignidad de quienes fueron desaparecidos y de una deuda histórica con sus familias. Estos procesos también confrontan a la sociedad colombiana con una verdad que sigue siendo dolorosa: la desaparición forzada continúa siendo uno de los hechos victimizantes de las heridas más profundas del conflicto armado, y su impacto atraviesa generaciones enteras”.
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Por su parte, el magistrado del Distrito Superior del Tribunal de Barranquilla, José Haxel De La Pava Marulanda, indicó que en esta región del país operaron varios grupos de autodefensas, “hubo muchas masacres, hubo muchos muertos con justificaciones no válidas donde los acreditaban como miembros de la guerrilla, como colaboradores o afines. Cualquier cosa que decían cuando realmente no lo eran. Mucho campesino, mucha gente pobre que fue asesinada, dejando un gran dolor para las familias”.


