Cuando se estableció el servicio de Transmetro en Barranquilla, se pensó resolvería el traslado de las personas a sus sitios de trabajo y otras actividades de manera más rápida y segura. Como todo servicio nuevo, los buses no presentaban problemas mecánicos, con el paso del tiempo comenzaron a mostrar fallas que daban como resultado el archivo de estos, las empresas encargadas del mantenimiento no tenían, ni tienen, dinero para hacerlo, y el resultado fue el crecimiento del número de buses estacionados por fallas mecánicas.
No encuentro dónde está el negocio del Transmetro para los transportadores en Barranquilla, una empresa de buses le cobra a cada bus una tarifa diaria por solo despacho, que en algunos casos es de $ 25.000 pesos diarios, multiplicados por un número aproximado de 300 buses afiliados da un ingreso diario de $ 7.500.000 para la empresa, si al propietario de un bus se le daña este, la empresa le sigue cobrando el valor del despacho, lo cual obliga a ponerse las pilas para sacarlo rápido del taller porque varado sigue pagando, la pregunta aquí es: ¿quién tiene la responsabilidad del bus dañado?, en la empresa de transporte es el propietario del bus, en el sistema de Transmetro es la empresa. Transmetro necesita de un gerente multifuncional que sepa de transporte masivo, de mecánica de vehículos pesados, porque no nos digamos mentiras, ¿qué le pasaría a una clínica si colocáramos de director médico a un administrador de empresas? Estoy seguro que buscándole la solución a los vehículos dañados, que no deberían ser de máximo diez al mes, el servicio mejoraría y comenzaría a mostrar signos de recuperación, porque tal y como actualmente está, el resultado será el fracaso, y para evitar esto, estoy dispuesto a aportar mi experiencia en manejo de estos equipos; porque no es criticar sino construir.



















