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Gustavo Petro, que concluirá su mandato como presidente en escasos 3 meses, insiste en el embeleco de convocar una asamblea nacional constituyente, también en querer firmar la paz y en el engaño de hacer de Colombia la potencia mundial de la vida.

Son muchas las razones para que el proyecto de firmar la paz total con los grupos de guerrilleros y subversivos no se haya cristalizado; en primer lugar, el principal grupo denominado Ejército de Liberación Nacional, E.L.N., por sus acciones y el incremento del número de integrantes, no ha demostrado con hechos su interés en firmar la pacificación del país y lo mismo ha sucedido con las demás agrupaciones de alzados en armas; además un proceso de esta magnitud no se puede acordar y mucho menos firmar de la noche a la mañana.

“La paz total” y como consecuencia convertir a Colombia en “potencia mundial de la vida” ya no se pudo. Y en cuanto a la convocatoria de una asamblea nacional constituyente, en la administración de Gustavo Petro, tampoco se puede cristalizar; la Constitución solo puede modificarse a través de un acto legislativo aprobado en el Congreso, un referendo o una asamblea constituyente; no existe el tiempo requerido para hacer realidad esta propuesta.

Todo parece indicar que el mandatario colombiano ahora lo que quiere es proponer asuntos imposibles de hacer; entonces son sofismas de distracción.

Jorge Giraldo Acevedo