Después de la tenebrosa estela delictiva que dejó Pablo Escobar Gaviria en los anales judiciales del país, un peligroso y versátil narcotraficante que corrompió a policías, jueces y políticos, que llegó a controlar el 80% de la cocaína que entraba a los Estados Unidos, a quien se le han atribuido la muerte de millares de personas, sembrando una época sombría y espantosa en Colombia y que para alivio del país encontró la muerte en manos de las autoridades nacionales con la ayuda de la CIA, su sombra todavía emerge nuevamente gravitando en el escenario nacional, por haber introducido en su hacienda Nápoles 200 hipopótamos que con el paso del tiempo pueden llegar a 1.000 porque su reproducción es desmesurada y que están ocasionando daño al ecosistema de muchas regiones, destruyendo cultivos, matando a peces y ganado, por lo que el Gobierno se ha visto obligado aplicarles la eutanasia como una herramienta para parrar sus acciones depredadoras, medida que ha suscitado una controversia en el país por lo que algunos sectores están de acuerdo con ella y otros no porque sería un maltrato que se estaría realizando a los animales por lo que han entutelado dicha medida.
En lo personal, me decanto por respaldar esta medida sin considerar que se está perdiendo la sensibilidad con el dolor de los animales.
Valmiro De La Hoz




















