Barranquilla

La encrucijada legal que tiene en vilo el caso de las niñas del ‘cambiazo’

El padre de las menores que fueron intercambiadas al nacer en Barranquilla señaló que el proceso jurídico no avanza como esperaba.

Hace dos años se dio cuenta de que Salomé no era su hija biológica. Hoy, a punto de cumplirse un año del día en el que EL HERALDO reveló en primicia la historia de las dos bebés que en marzo de 2016 fueron intercambiadas en el E. S. E. Hospital Niño Jesús de Barranquilla, su padre, José Gregorio Hernández, relató entre lágrimas, frustración y desilusión cómo ha transcurrido el proceso.

Aunque fuese de no creer, el hombre a quien le cambió la vida luego de que siguiera sus instintos, comenzó diciendo que se encuentra desconcertado por lo que ha vivido en el transcurso de este, para él, duro drama.

Al principio, cuando José vio a sus dos hijas juntas solo sintió alegría. “En ese momento todo era felicidad. Ver a las dos unidas lo fue todo, pero como dicen, esa felicidad duró poco”, dijo. Y es que durante tan solo 15 días tuvo lo que él definió como el “mundo ideal”, pues después su hija biológica volvió a Chimichagua, Cesar, donde reside.

“La mamá no ha dejado que esos momentos vuelvan a pasar. Estábamos en buenos términos y con el tiempo la relación se ha ido distanciando. Yo la llamo y ya no me la pasan. Hubo unos detalles que me dijeron cuando yo tuve a la niña acá”, agregó Hernández.

Este se refería a un supuesto maltrato al que su otra hija, presuntamente, habría sufrido durante parte de su corta niñez.

La última vez que las dos niñas se vieron fue hace tres meses.

José aseveró que mientras la tuvo en su casa “la niña me manifestó que allá tenía un padrastro que la estaba intratando”.

El hombre relató que cuando la mamá de la pequeña fue por ella para volver a Chimichagua él le tocó el tema: “le dije que me ayudara con esa cuestión, que no dejara que le pegaran”.

Según Hernández, al parecer, a la mujer no le gustó y desde entonces “la relación ha desmejorado”.

Después de eso, las llamadas no eran las mismas, algo le decía que querían alejar a su hija biológica de él.  “Yo comencé a llamarla y la mamá la colocaba en altavoz y ella le decía lo que la niña tenía que responderme. Muchas veces no dejaba que la conversación fluyera, la nena se quedaba en silencio como esperando a que la madre le diera permiso de hablar”, indicó el padre de las menores.

Continuó: “A las semanas ya ni siquiera me la pasaban, me decían que estaba jugando o que no estaba en la casa”.

Han pasado tres meses, aproximadamente, desde que José no sabe de su hija biológica.  “La última vez que la vi quise cargarla, pero cuando me vio no se dio conmigo, enseguida salió corriendo y decía que yo no era su papá”, apuntó Hernández, quien a su vez agregó que la conducta de la menor se le hizo “raro porque habíamos avanzado bastante”.

Ese “desaire” tuvo lugar en Barranquilla, el pasado mes de junio.

¿Cómo va el proceso?

En su momento, el Hospital Niño Jesús informó que estaba a la espera de ser notificado para iniciar una investigación. Señaló además que la gerencia estaría dispuesta a aportar las pruebas “para esclarecer las causas que originaron dicha situación”.

Sin embargo, según el padre de las menores, nunca recibió una respuesta sobre el caso por parte del centro asistencial.

Tiempo después de que se conociera los hechos les llegó una orden para que las dos partes se realizaran una prueba de ADN, en las instalaciones de Medicina Legal de la capital del Atlántico.

A las dos familias les dijeron que en tres meses les entregarían los resultados y para ello “ya falta poco”. 

Al proceso se le suman las dos demandas en curso interpuestas por José: “Una para el reconocimiento de la paternidad y otra administrativa, pero la verdad es que yo siento como que este año no hemos avanzado, siento más que todo frustración. Aquí el tema es que ellas van creciendo y después es más complejo el tema”, dijo el padre de las niñas. 

Y es que a pesar de todo no han tenido respuesta alguna, ni de las querellas, ni de los llamados, ni siquiera del que hicieron al Bienestar para que se apersonara del caso. “Me ha dejado mucho qué pensar el manejo que le han dado las autoridades”, agregó Hernández.

Tras ese día en que se realizaron los test, su hija de crianza se fue con él a la casa, y su hija biológica volvió al Cesar. Desde allí no la ha vuelto a ver.

“Ha sido un verdadero drama”, dijo el padre de las niñas refiriéndose a la impaciencia que le ha generado querer tener a la “nena” que lleva su sangre y no poder hacerlo.

Este medio consultó al Instituto Colombiano de Bienestar Familia -ICBF- sobre el caso de la hija biológica de José Hernández, a lo que el ente comunicó que ya se encuentra en proceso de indagación.

A su vez, EL HERALDO conoció que el proceso jurídico cambió de abogado y que la misma firma que se había apersonado de este, continúa trabajando en él

Sede de la E. S. E. Hospital Niño Jesús ubicada en Barranquilla.

“Para darle lo mejor”

José Hernández, según él, solo quiere el bien en todos los aspectos para sus dos pequeñas.

“Cuando me den la certeza de que ella está bien allá en Chimichagua (hija biológica), no con lujos, solo con lo básico y que estudie, porque no lo hace, yo me quedaría tranquilo”, aseveró el hombre.

Salomé, su hija de crianza, le pregunta bastante por su hermanita, pues ella la quiere ver. Y es que cuando las dos se juntan no se quieren despegar, contó su padre: “Ellas tienen entendido que son hermanas y como sabemos cómo es el proceso hemos intentado hablarle a Salo para que entienda”.

Anotó que él siente que la mamá de la niña allá en el Cesar “hace mal con manipularla como lo hace”.

Sus otras hijas, según el hombre, casi todos los días le preguntan cuándo va traer a la pequeña de Chimichagua, porque “ellas sintieron gran apego”.

“Me da mucho que pensar porque esa no es la forma en la que uno puede ayudar a los niños. No es que ayude mucho manipularlos, si es que la mamá cree que le está haciendo un favor. Quedé bastante desconcertado con ese momento”, mencionó Hernández.

José aseguró que él quisiera que todo terminara de una buena manera. “Hago un llamado a las autoridades competentes para que me ayuden a ver qué está pasando con mi hija biológica. Yo quisiera poder estar pendiente de las dos niñas y tenerlas juntas, si existiera la posibilidad, para brindarles un futuro mejor”, concluyó.

El intercambio

José cuenta que un día sacó a pasear a Salomé con la excusa de que le iba a comprar unos zapatos, pero en realidad se dirigió a un laboratorio de Barranquilla para realizarse  una prueba de ADN, pues él sospechaba que ella no era su hija.

El resultado llegó el 12 de junio de 2019: era “incompatible”, el hombre no es el padre biológico de la menor. 

Tras ello, José confrontó a la madre de la niña y la convenció para que también se practicara una prueba. Los resultados de esta también eran “incompatibles en un 99 %”. Ella tampoco es la madre biológica de la menor. El 6 de septiembre de ese mismo año interpuso un derecho de petición a la E.S.E. Hospital Niño Jesús de Barranquilla, donde el 21 de marzo de 2016 había nacido la pequeña.

El centro asistencial realizó la entrega de las copias de la página del libro y  el padre inicia, por sus propios medios, la investigación de lo ocurrido y se percata de que ese 21 de marzo nacieron siete bebés: dos niños y cinco niñas.

Una vez teniendo los datos buscó el nombre por Facebook con la sorpresa de que a la primera búsqueda salió el nombre de la mujer, en cuya foto de perfil tenía colocada la fotografía de una niña. “La nena era igualita a mí y tenía parecido con una de mis hijas mayores. De inmediato le envié mensajes a la mujer en los que le decía que quería hablar con ella”, expresó José. 

“Nos pusimos de acuerdo, intercambiamos teléfonos y hablamos sobre lo que habría ocurrido. Yo le dije que viniera a Barranquilla, que yo le pagaba todo con la intención de poder realizarle la prueba de ADN a la niña”, contó el hombre. La prueba se realizó y los resultados arrojaron que la niña sí era la hija de José, por lo que los familiares indicaron que el error se tuvo que haber dado en el interior del hospital, al momento del nacimiento de las menores. Las niñas fueron intercambiadas.

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