El Heraldo
Gran Malecón del Río, proyecto construido para que la ciudad vuelva a mirar hacia el río.
Josefina Villarreal
Barranquilla

Barranquilla debe reivindicar el barrio como su “ADN urbano”

La Sociedad Colombiana de Arquitectos visiona cómo será el desarrollo urbano en la próxima década. La capital del Atlántico debe reivindicar el barrio como su “ADN urbano”, según el gremio.

Proyectos como el Gran Malecón del Río y la canalización de arroyos en la ciudad, entre otros, hacen parte del proceso de transformación de Barranquilla en los últimos diez años, que fue destacado en el reciente Congreso Colombiano de Arquitectura y Urbanismo.

Durante el evento, los arquitectos también debatieron sobre los retos de la ciudad en la próxima década y el camino por recorrer para el desarrollo urbanístico de la ciudad. Ese camino, visionado a diez años, y los objetivos conjuntos quedaron plasmados en un manifiesto de la Sociedad Colombiana de Arquitectos.

Al explicar algunos aspectos del manifiesto, Alfredo Reyes Rojas, presidente nacional de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, señala que en dicho camino será clave la sinergia entre el departamento del Atlántico y el Distrito de Barranquilla para definir con claridad los lineamientos para el desarrollo urbanístico de la zona de expansión que está entre Puerto Colombia, Galapa, Malambo y Barranquilla. 

Son 16 mil hectáreas que se vienen planeando con la firma consultora BIG, que trabaja en el plan de expansión urbanística entre la Avenida Circunvalar y la Circunvalar de la Prosperidad. Inicialmente, se contemplada un sector industrial, uno de zona franca, un corredor universitario y uno más amplio para vivienda. 

El manifiesto

En el documento los arquitectos plantean que el ordenamiento territorial debe ser producto de un gran pacto colectivo que se construya con la gente y para la gente, con proyectos urbanísticos modernos.

Los arquitectos sugieren que a través de esos proyectos Barranquilla debe reivindicar el barrio como su “ADN urbano” y uno de los retos será buscar alternativas a los conjuntos cerrados en los planes de expansión.

En ese sentido, recomiendan que el barrio debe ser la pieza que defina el futuro de Barranquilla, que busque “regenerar su adn, su valor intrínseco y su capacidad de transformación” en el tiempo, minimizando así el impacto de la ciudad de los enclaves y los conjuntos cerrados.

En consecuencia,-señala- el manifiesto las políticas públicas de vivienda, de equipamento y de infraestructura deben ser pensadas con una arquitectura de calidad en consonancia con el lugar en una visión de proyecto colectivo, que ofrezcan calidad de vida,  seguridad y una movilidad eficiente. 

“La ciudad amable no la puede proyectar el mercado, el mercado es un aliado para la construcción del proyecto colectivo de ciudad. Generar suelo urbanizable y densificarlo no es el único factor que deba definir las políticas publicas y el modelo de ciudad, estas son parte de las herramientas para obtener ese modelo”, sostienen.

Esteban Páez Correa, presidente de la Sociedad Colombiana de Arquitectos Regional Atlántico destacó que el avance que ha tenido Barranquilla, es “notorio e impresionante” y que recobró la capacidad para construir una visión colectiva en un horizonte de 10 años.

Desde su punto de vista es un territorio con mejor calidad de vida, fin considerado como  objetivo fundamental de todo proceso de gestión del desarrollo, pues percibe que este va camino y orientado a crecer y fortalecerse.

Lo anterior, explicó  Páez, les permitirá ver a una ciudad conectada al escenario internacional, cada vez más inclusiva - equitativa y que ofrece ventajas a sus habitantes para que puedan acceder a una vivienda digna en un entorno con infraestructura adecuada, a unos servicios públicos y sociales eficientes, a una oferta educativa que permite desarrollar de manera equitativa las potencialidades de la ciudad.

Unido esto a  la solución de los problemas que causan los arroyos, a la integración de la ciudad con el río magdalena; es decir, a una gobernanza que busca una transformación sistémica, que trasciende a los niveles nacional e internacional.

Integración con los municipios 

Páez detalló que se visiona a Barranquilla y a los municipios metropolitanos en una integración de su potencial portuario, técnico y productivo, constituyéndose en un territorio “pujante y competitivo”, con una clara proyección internacional hacia el Caribe y el mundo, a través de la constitución de cadenas productivas y competitivas. 

Agregó que el río y el mar se proyectan como elementos estructurantes del desarrollo para lograr una mejor integración regional y metropolitana en los aspectos económicos, sociales, culturales y funcionales, para la recuperación de “nuestra identidad ribereña y marítima”, brindando una relación entre un nuevo puerto de aguas profundas en el concierto logístico nacional, con el río, la región metropolitana y el caribe; recuperando áreas para asentar zonas de actividades especiales, articuladas con los circuitos de movilidad para el transporte multimodal.    “Se asegura una efectiva conectividad regional, nacional e internacional y la articulación de un sistema vial con una comunicación multimodal que facilitará el acceso de la ciudad y de su Área Metropolitana”.

Según Páez se proyecta con sus atributos naturales una “Metrópoli Sostenible”, propendiendo colectivamente para que en el territorio se conserven los ecosistemas estratégicos, se recuperen aquellos que han sido afectados y se incorporen valores paisajísticos claves para el desarrollo, como el área de la Ciénaga de Mallorquín, que con el programa gubernamental que se inicia de  Barranquilla - Biodiverciudad - Parque Nacional Natural Isla Salamanca, tendremos conjuntamente con ésta, el desarrollo ecoturístico más importante en el país, de ésta gran zona de reserva del Caribe Colombiano.

se proyecta con sus atributos naturales una “Metrópoli Sostenible”

Mirar al río 

El secretario de Planeación del Distrito, Pedro Pablo Oliveros asegura que de aquí a 10 años, en la ciudad se mantendrá lo que se ha venido haciendo de acuerdo a lo previsto en el Plan de Ordenamiento Territorial, POT, como es seguir apostándole a recuperar la mirada al río  y seguir consolidando la estructura y el orden urbano en Barranquilla para afianzar y hacer mas sólida la calidad de vida de sus habitantes.

El funcionario dijo que hay gente que tiene mucha expectativa pensando que se avecina un cambio en el POT, pero aclaró que un cambio solo será posible en el 2032, ahora lo que se puede considerar en una revisión próxima es lo atinente a lo que establece el plan en el corto plazo.

“A partir del 2020 se podrá hacer una revisión de lo que establece el plan a corto plazo que tiene que ver con objetivos y algunos planes de ejecución, eso coincide con la nueva administración”, explicó.

El funcionario detalló que en estos 10 años deben moverse de acuerdo a lo previsto en el actual POT, que es la hoja de ruta para seguir adelante. Solo  situaciones de carácter extraordinario pueden llevar lo a realizar una revisión excepcional, por ejemplo, proyectos que impacten fuertemente la estructura urbana de la ciudad que ameritarían hacer una revisión del POT en el aspecto estructural, de lo contrario no.

Oliveros citó como ejemplo que de implementarse el Plan de Ordenamiento Territorial del Departamento eso podría tener un significado para el Distrito en su POT por cuanto viene la proyección  hacia los municipios del área metropolitana.

“El POT del Distrito tendría que estar en armonía con el plan del Departamento, pues se está trabajando en un área de expansión de 16 mil hectáreas”, precisó.

Congestión vehícular 

Por su parte, el arquitecto Porfirio Ospina, consideró que no se necesita tener una bola de cristal para ver o imaginar lo que se viene para la ciudad de Barranquilla en 10 años. En primer lugar va seguir aumentando su población y su parque automotor que van a repercutir de dos maneras: 1. Se va agudizar la congestión vehicular y 2. se va agotar el poco suelo de expansión que aún le queda. Como los presupuestos no son ilimitados es necesario priorizar y en ese sentido será muy importante resolver el problema que más está afectando la calidad de vida en las ciudades como es la movilidad.

Desde su punto de vista esa congestión vehicular no es posible mejorarla ampliando vías sino logrando nuevas conexiones, muchas de ellas identificadas desde hace muchos años en los planes de ordenamiento y modernizando los sistemas de control de tráfico pues la semaforización que hoy existe es obsoleta y con fallas de programación.

Ospina cree que es urgente mejorar el sistema de transporte masivo y la ampliación de su cobertura con otros modos de transporte más limpios ambientalmente y la  construcción de una buena red de ciclo rutas. Incluso, la utilización del río, pues ya la vía está hecha que es su cauce y solo habría que construir los puertos como estaciones articuladas al sistema existente.

En cuanto al aumento de población y la expansión sin límites, Ospina dijo que es necesario desarrollar al interior de la ciudad un buen programa de renovación urbana para lo cual se requiere de profesionales expertos al frente de la secretaría de Planeación, la creación de un fondo metropolitano de vivienda que integre y de respuesta a las necesidades de los municipios del área metropolitana.

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