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Las elecciones de Senado de la República y Cámara de Representantes se encuentran a la vuelta de la esquina. Por esta razón, diversos candidatos han intensificado sus recorridos por los municipios del Atlántico para socializar sus propuestas y ganar nuevos adeptos.

En Palmar de Varela, cerca de mil personas se dieron cita para expresar su respaldo a la candidatura al Senado de Rubén Marino. En este encuentro, el aspirante resaltó el potencial del municipio, que supera los 32.000 habitantes, y subrayó que ese talento y capacidad deben traducirse en progreso tangible.

“Hoy nos reunimos con un propósito claro: mirar hacia adelante y construir juntos un Palmar de Varela con oportunidades reales para cada familia, para nuestros jóvenes, para nuestras mujeres y para quienes trabajan la tierra”, expresó el candidato por el partido Aico.

Otro de los ejes del encuentro fue el reconocimiento a los pueblos indígenas, recalcando su pertenencia a la comunidad indígena zenú: “Colombia le debe demasiado a sus pueblos indígenas. No se puede hablar de justicia mientras se ignore a quienes son raíz. Reconocer a los pueblos indígenas es reconciliarnos como nación”.

Maestros con Nelson Alarcón

El colectivo magisterial Nueva Escuela anunció su respaldo a la candidatura al Senado de Nelson Alarcón por el partido Fuerza Ciudadana. Se destacó que esta apuesta política se encuentra cimentada en la educación como motor de transformación social.

“La política no puede seguir dándole la espalda a la gente. Es momento de que la voz del pueblo, de los maestros, de los trabajadores y de las regiones llegue al Senado”, expresó Alarcón, quien ha dedicado gran parte de su vida a la defensa de los derechos del magisterio y de los trabajadores.

Por eso ha planteado una agenda legislativa enfocada en el fortalecimiento de la educación pública, la garantía de la dignidad laboral y el cierre de las brechas sociales que históricamente han afectado a las regiones y a los sectores populares del país.

Entre sus principales propuestas se destacan la financiación real y suficiente para la educación pública, el respeto a la estabilidad laboral docente, el acceso a una salud digna y la promoción de políticas que pongan en el centro a la niñez, la juventud y a las poblaciones más vulnerables.