En Barranquilla el número de árboles frente a la población sigue estando muy lejos de lo ideal. Según varios estudios, tenemos un árbol por cada 12 personas, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un promedio de un árbol por cada tres habitantes, para garantizarles una mejor calidad de aire.
Esta situación justamente es la que cuestionan dos usuarios de Wasapea a EL HERALDO cuando se quejan de las talas autorizadas por la autoridad ambiental del Distrito. En el mensaje preguntan si es efectivo el control que hace la autoridad ambiental que en este caso es Barranquilla Verde.
De acuerdo con cifras entregadas por EPA Barranquilla Verde, en el 2017 se concedieron 176 permisos para tala de árboles y este año, a corte de 31 de marzo, van 63 permisos aprobados. Las solicitudes denegadas en 2017 fueron 24, este año a la fecha no va ninguna.
La norma (decreto 1076 de 2015) exige unos requisitos para la aplicación de esta medida, pero en algunos casos optan por talar los árboles en inmediaciones de sus viviendas sin un permiso de la autoridad ambiental. Es el caso de la calle 86 #42A4 donde el propietario de la vivienda decidió cortar cinco robles sin el consentimiento de Barranquilla Verde.
Así lo constató EL HERALDO quien se dio a la tarea de llegar al sitio y verificar si en efecto los árboles habían sido talados. Allí el jefe de obra (la casa está en proceso de remodelación) mostró unos documentos en donde la entidad ambiental del Distrito autorizaba al propietario cortar las especies y asimismo compensar con la entrega de 10 especies de trébol de dos metros de altura para ser luego sembrados.
El permiso alega que se procede con la tala porque el árbol ocasionó daños en la vivienda, tenía plaga y ramales secos.
Al verificar con Barranquilla Verde la veracidad del documento, el subdirector ambiental de la entidad, Fabián Herazo, sostiene que es falso.
'Ese permiso no ha sido expedido por Barranquilla Verde. Se dará inicio al respectivo proceso sancionatorio y traslado a las autoridades correspondientes, en este caso Fiscalía para que realice las respectivas investigaciones', dice Herazo.
El funcionario explica que antes de emitir un permiso ya sea para poda o tala la entidad asigna a un ingeniero para que realice una visita técnica de evaluación, con el fin de emitir un concepto sobre el estado actual del árbol y depende de las condiciones del mismo se otorga la medida 'más idónea'.
El ingeniero en terreno determina realmente si el árbol está apto para que se le aplique una poda técnica o en su defecto una tala. Se tiene en cuenta si el árbol está ocasionando un daño a la infraestructura de la vivienda, a las redes eléctricas, sanitarias o hidráulicas, así como también el riesgo que represente para un peatón del sector.
Educación y regulación
Para Gonzalo Molina Arrieta, ecologista y coordinador del proyecto Ecoatmósferas Funpar, ninguna poda o tala es justificable en Barranquilla a menos que sea en casos extremos. Según Molina, de las grandes ciudades del país, la capital del Atlántico es la de mayor déficit en oferta forestal y zonas verdes (menos de un metro cuadrado por habitante).
Asegura que el problema real es la falta de educación ecológica y que a pesar de ser un país rico en biodiversidad se es bioanalfabeta en ella. Por eso, asegura, el desconocimiento total de la ciudadanía sobre la importancia y los aportes de los árboles en la salud, el aprendizaje, el paisaje y la convivencia armónica con el hombre y demás seres de la naturaleza.
'En Barranquilla tenemos déficit de árboles y hay pésima gestión frente a ellos. Los entes institucionales y la ciudadanía seleccionan mal las especies, desconocen los suelos, los tiempos de siembra y los ciclos naturales', dice.
Agrega que cuando siembran o construyen, muchas personas lo hacen pensando en la fachada de la casa, en lo bonito que se ve y no en la posibilidad de sombra, de entregar flores o frutos o para enriquecer la 'escasa biodiversidad' de la ciudad. Sostiene que se debe sembrar pensando no solo en los humanos sino también en las aves, las mariposas y otras especies.
Molina Arrieta afirma que la ciudad carece de políticas públicas eficaces que regulen la siembra, poda y la tala de árboles. 'En Barranquilla así como no ha habido una institución fuerte que permita regular todos los aspectos ambientales en los últimos 20 años, tampoco hay actualmente una política definida frente a los árboles', puntualiza.
El ecologista sostiene que se debe bioalfabetizar, reeducar a las personas en este tema y abandonar la visión antropocéntrica. Recomienda impulsar nuevas visiones y gobernanza para gestionar la biodiversidad de la ciudad.
Cambio climático
El arquitecto, urbanista y docente universitario, Porfirio Ospino, manifiesta que depende de cada caso se otorga el permiso pero que lo mejor es evitar en lo posible talar árboles para efectos de combatir el cambio climático.
'Se debe conservar el mayor número de árboles posibles porque las ciudades, aquí en Barranquilla y en el mundo, para combatir o contrarrestar los efectos de cambio climático es a través de la siembra de árboles y si tú permites que lo talen estaría en contravía de eso', explica.
Recuerda que en el anterior POT de Barranquilla, en la revisión de 2007, existía un artículo en el cual cada predio debía tener por lo menos dos árboles en el área de espacio público (andenes).
'No hay árbol malo sino mal sembrado', dice Ospino al afirmar que se deben hacer los correctivos desde un principio para evitar daños en las viviendas. Dentro de las acciones correctivas sugiere crear un contenedor de raíces, escoger una especie arbórea adecuada y saber cómo plantarlo.
El arquitecto puntualiza que Barranquilla debe reforzar su guía o cartilla de arborización y reglamentarla en detalle. De igual forma, asegura que la ciudad necesita más árboles, con más urgencia en los sectores subnormales y en el Centro Histórico.
Requisitos
Para realizar una poda o tala de un árbol se deben cumplir los requisitos y presentarlos a la autoridad ambiental. La persona deberá dirigir un oficio a la dirección de la entidad solicitando la medida. La carta debe estar acompañada por la fotocopia de la cédula del solicitante, dirección exacta del inmueble, dos fotos del árbol a intervenir y por último el volante de pago del permiso.
Una vez la entidad otorga la autorización el solicitante debe cumplir unas exigencias que están contempladas dentro del permiso, una de ellas es que se contrate a una persona que esté capacitada para ejercer este tipo de actividad y que tenga las certificaciones requeridas para la labor.
Para el caso de tala de árbol la autoridad impone al interesado compensar el corte con la siembra de otro árbol en el mismo sitio o la entrega de árboles a la institución, que luego los pondrá a disposición de una zona próxima a reforestar. La cantidad dependerá del árbol que se taló.


















