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A propósito del Día Mundial del Riñón, que se conmemora los 12 de marzo de cada año, investigadores de la Universidad Simón Bolívar y de la Clínica de la Costa presentaron los resultados de un estudio multicéntrico prospectivo que evaluó factores de riesgo de enfermedad renal crónica (ERC) en la Región Caribe.

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El estudio se realizó con 3.229 participantes afrodescendientes y de comunidades indígenas en situación de vulnerabilidad sanitaria de la región, y fue liderado por el Dr. Gustavo Aroca Martínez, el Dr. Andrés Cadena Bonfantiy el Dr. Santos Ángel Depine —nefrólogos investigadores de la Clínica de la Costa y de la Universidad Simón Bolívar—, junto con un equipo interdisciplinario. Para hacerlo posible se desplegaron brigadas de salud en municipios de Atlántico, Bolívar, Magdalena y La Guajira.

Uno de los resultados del estudio es que el acceso a servicios de salud es crítico: el 30,06% reportó acceso difícil a la atención médica y el 7,8% muy difícil. Solo el 17,5% contaba con médico de cabecera, se lee en el comunicado. “Esta situación es especialmente grave, pues la detección temprana de la ERC depende de controles periódicos a los que estas poblaciones no pueden acceder”, se agrega.

Hallazgos Genéticos: el Gen APOL1 y el Riesgo Heredado

El informe señala que también se evidenció en el estudio la presencia de variantes de riesgo del gen APOL1 en 730 participantes afrodescendientes. “Estas variantes, descritas principalmente en poblaciones de ascendencia africana, se han asociado con un aumento significativo de la susceptibilidad a enfermedades renales progresivas”, se explica.

Uno de cada cuatro personas con señal de daño renal

El informe señala que a la totalidad de los 2.397 participantes se les realizó una prueba de proteinuria en orina con tirilla reactiva. El resultado fue positivo en 585 personas (24,4%) —es decir, 1 de cada 4—, ninguna de las cuales conocía previamente su condición.

Se detalla en el artículo: “La proteinuria es uno de los marcadores más tempranos de daño renal. En los participantes con proteinuria se estimó la tasa de filtración glomerular (TFG), una medida utilizada para evaluar el funcionamiento renal. Cuando la TFG es menor de 60 ml/min/1.73 m², se considera una disminución importante de la función renal, lo que puede indicar enfermedad renal crónica (ERC). Los resultados mostraron que 164 participantes con proteinuria (28%) presentaron una reducción significativa de la función renal. Es decir, casi 3 de cada 10 personas con proteinuria ya presentaban un deterioro importante de la función renal, y ninguna de ellas tenía conocimiento previo de padecer enfermedad renal”.

Por esto, se sugiere que la presencia de una carga considerable de enfermedad renal no diagnosticada en esta población, lo que resalta la importancia de estrategias de detección temprana y de acceso oportuno a la evaluación médica.

La desigualdad como factor de riesgo

En el trabajo también se identificó graves barreras estructurales que potencian el riesgo de enfermedad renal. El 35,5% de los sujetos no había completado la educación primaria y el 45,5% se encontraba desempleado. Solo el 13% había tenido acceso a educación superior.

De igual forma, se añadió que a la totalidad de los 832 participantes se les realizó prueba de proteinuria en orina con tirilla reactiva. El resultado fue positivo en 81 personas (9.7%) —es decir, 1 de cada 10— ninguna de las cuales conocía previamente su condición. Entre los participantes con proteinuria detectada por tirilla reactiva (n = 81), se evaluó posteriormente la tasa de filtración glomerular (TFG). De ellos, 12 personas (14.8%) presentaban una TFG menor de 60 ml/min/1.73 m². Una TFG < 60 ml/min/1.73 m² es un criterio utilizado para identificar disminución significativa de la función renal, compatible con enfermedad renal crónica (ERC) en estadios moderados o más avanzados si la alteración es persistente.

“Este hallazgo indica que aproximadamente 1 de cada 7 personas con proteinuria ya presentaba una reducción importante de la función renal, lo que sugiere que una fracción de los casos detectados mediante tamizaje corresponde a enfermedad renal potencialmente establecida”.

“Estos resultados confirman que la enfermedad renal puede permanecer silenciosa durante años. En las comunidades afrodescendientes evaluadas, el 24,4% de los participantes presentaba proteinuria sin saberlo, mientras que en las comunidades indígenas la proporción fue cercana a 1 de cada 10. Fortalecer las estrategias de detección temprana y reducir las barreras de acceso a los servicios de salud será clave para prevenir la progresión hacia enfermedad renal avanzada en estas poblaciones”, dijo el Dr. Gustavo Aroca Martínez, nefrólogo investigador.