Compartir:

La caída de un tramo de la baranda de protección del puente ubicado en la intercesión de la Cordialidad con Circunvalar, registrada en la mañana del martes 28 de abril, encendió las alarmas entre usuarios y vendedores ambulantes que transitan diariamente por este sector.

Según testigos, el incidente habría sido provocado por las fuertes brisas que se han venido presentando en la ciudad, aunque muchos coinciden en que lo ocurrido era una “crónica de una emergencia anunciada” debido al deterioro de la estructura.

Ante el riesgo inminente, los propios vendedores decidieron adoptar medidas preventivas para “evitar una tragedia”.

“Gracias a Dios no tenemos nada que lamentar, porque la baranda se cayó hacia las 5 a. m., cuando el flujo de personas y vehículos es mínimo. De haber ocurrido en otro horario, la historia sería distinta. Ya habíamos advertido a las autoridades y encargados de la seguridad del puente sobre el riesgo, pero finalmente sucedió”, manifestó Jesús Hernández, residente del municipio de Galapa y usuario frecuente del transporte en la zona.

El ciudadano también señaló que transitar por este punto resulta cada vez más difícil debido al estado estructural del puente y las constantes vibraciones generadas por el alto flujo vehicular.

Héctor Carbonell, director ejecutivo de la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI) Seccional Norte, calificó el estado del puente como crítico y cuestionó que no se avance en la intervención por parte al Instituto Nacional de Vías (Invías).

“El estado actual del puente es insuficiente. Fue construido hace décadas para una capacidad que existía en ese momento pero hoy es una bomba de tiempo”, advirtió.

El dirigente gremial recordó que la Sociedad de Ingenieros del Atlántico ya había realizado estudios previos donde se determinaron fallas estructurales que requieren atención inmediata.

A su vez, sostuvo que la Alcaldía de Barranquilla ha realizado solicitudes formales para que el puente le sea asignado e incluido en su Plan Maestro de Obras.