Desde ya el Gobierno nacional se prepara para enfrentar la posible llegada del fenómeno de El Niño a Colombia en el segundo semestre del año, una situación que mantiene en alerta al sector energético por los efectos que se podrían generar en momentos en que el balance entre la demanda y la oferta de energía es cada vez más estrecho.
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Aunque los embalses están en los niveles óptimos por las intensas lluvias de los últimos meses, la preocupación de los expertos es creciente por la poca oferta de energía que hay para atender la demanda nacional.
Es decir que, ante El Niño, el país enfrentaría una situación crítica por las sequías que provoca este fenómeno y para respaldar la generación de las hidroeléctricas entrarían a operar las plantas térmicas, cuyo costo es más alto y si a esto se suman los retrasos de los nuevos proyectos, las tarifas podrían registrar fuertes alzas, sin contar el riesgo de un racionamiento.
Ante este escenario es evidente la necesidad de más plantas solares y eólicas para fortalecer la transición energética. Actualmente, la mayoría de ellas están ubicadas en el Caribe, que por su gran potencial se ha convertido en la “esperanza” para garantizar la seguridad energética en el país.
Los fuertes vientos y la alta radiación solar son los grandes beneficios que tiene esta región para generar energía todo el año, convirtiéndola en una región clave para diversificar la matriz eléctrica y fortalecer la seguridad energética del país.
Solo en el Caribe colombiano se concentra el 54% de los proyectos de generación renovable del país aportando el 50,27% de los 4.441 megavatios solares asignados por cargo por confiabilidad para 2027–2028.
Según datos de XM, operador del mercado, en el 2024, los proyectos fotovoltaicos ubicados en los departamentos del Magdalena, César, Bolívar, Sucre, Córdoba, La Guajira y Atlántico sumaron al sistema 1.026,806 megavatios de energía limpia, lo que equivale al 71 % de los 1.379,9 que ingresaron a nivel nacional. En total ese año, al sistema las nuevas plantas renovables incorporaron 1.446,6 MW.
Estos datos corroboran que la Costa Atlántica, gracias a sus recursos naturales, es de vital importancia para la seguridad energética del país. Sin embargo, lo que aseguran los expertos y gremios es que el desarrollo de los actuales proyectos y los que se esperan lleguen a esta región deben estar acompañada del respaldo gubernamental, con la implementación de políticas que agilicen procesos administrativos, atraigan nuevas inversiones y destraben los conflictos sociales que han generado retrasos o cancelaciones.
Precisamente, uno de los obstáculos a los que se enfrentan los proyectos en La Guajira son los conflictos sociales. La consulta previa, libre e informada, es un derecho fundamental de los pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes, raizales, entre otros, cuando una decisión, obra o proyecto pueda afectar directamente sus territorios, cultura, formas de vida o derechos colectivos.
En ese sentido, el exministro de Minas y Energía, Amylkar Acosta, explicó que la Corte Constitucional de Colombia, en la Sentencia SU-123 de 2018, dejó claro que la consulta previa no puede verse como un simple trámite, sino como un proceso real de diálogo con las comunidades. En paralelo, la Directiva Presidencial 08 de 2020 estableció lineamientos para ordenar estos procesos y mejorar la coordinación entre entidades.
No obstante, aún sigue pendiente una reglamentación de fondo por parte del Congreso que defina reglas claras, tiempos y responsabilidades para evitar demoras e incertidumbre.
La ausencia de esa reglamentación ha generado incertidumbre en múltiples proyectos de infraestructura, minería, energía y transmisión eléctrica, pues en muchos casos los procesos se extienden durante años.
“No pocas veces este mecanismo de participación se ve distorsionado por la presencia de impostores, que se hacen pasar por líderes e intermediarios oportunistas que suplantan a los verdaderos representantes de las comunidades e interfieren en dichos procesos, lo cual se ha visto estimulado e incentivado por parte de algunas empresas por sus prácticas transaccionales”, expuso Acosta.
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Parques eólicos en el Caribe
En materia eólica, La Guajira se consolida como la gran potencia energética del país. En tierra firme, el departamento concentra un potencial estimado entre 18 y 21 GW, de los cerca de 25 GW identificados a nivel nacional, gracias a vientos superiores a los 9 metros por segundo, más del doble del promedio mundial.
Pero el mayor tesoro está en el mar. En proyectos costa afuera (offshore), el potencial técnico supera los 109 GW y, sin las restricciones sociales, ambientales y de otra índole que se registran, se calcula en alrededor de 50 GW viables, según la Hoja de Ruta para el Despliegue de la Energía Eólica Costa Afuera en Colombia. En el oriente de La Guajira, la capacidad se acerca al 70 %, uno de los más altos del mundo.
Irónicamente este departamento, afirmó el exministro, “sigue siendo un territorio rico habitado por gente pobre”. Un estudio patrocinado por Promigas registró que la pobreza energética multidimensional ocupa uno de los primeros lugares con el 63.1 % de su población sin acceso a la energía, siendo más crítica en la zona más septentrional, en donde habita el pueblo wayuu, “justamente en donde se tiene planeado la instalación de 16 parques eólicos con una capacidad de 2.400 MW”, señaló.
En el Atlántico, gracias a sus vientos, se encuentra el parque eólico Carreto, ubicado en Juan de Acosta, con una capacidad instalada de 9.6 megavatios.
Capacidad en la región
Según el Balance Renovable 2026 de SER Colombia, la región Caribe mantiene el liderazgo en nuevos desarrollos energéticos. En capacidad entre proyectos en operación, pruebas y construcción, Atlántico encabeza con 977,6 MW, seguido de Cesar con 377,4 MW, Magdalena con 138,7 MW y La Guajira con 71,5 MW.
En este mismo informe deja claro que Colombia cuenta con un potencial solar estimado en 32 GW, impulsado por niveles de radiación que superan el promedio mundial, con cerca de 4,5 kWh/metro cuadrado.
En zonas como La Guajira, esa cifra puede llegar hasta los 6 kWh/m², lo que convierte a la región Caribe en una de las grandes protagonistas del desarrollo de energía solar en el país.
Alexandra Hernández, presidenta Ejecutiva de SER Colombia, destacó que la región Caribe mantiene un enorme potencial para el desarrollo de energías limpias, tanto solar como eólica, con especial protagonismo de La Guajira y Atlántico.
En el caso del Atlántico, resaltó que una de sus mayores fortalezas ha sido el trabajo articulado entre comunidades, autoridades y empresas, lo que ha permitido sacar adelante proyectos y consolidar al departamento como uno de los principales referentes de energía solar en Colombia.
“El Atlántico tiene también una gran virtud, y es que los proyectos se pueden adelantar, gracias al trabajo articulado de la comunidad, las entidades oficiales y la empresa privada. Esto es un ejemplo de cómo, trabajando articuladamente todas las entidades, las comunidades y las empresas, hace que sea una realidad un proyecto”, así lo manifestó durante el 9° Encuentro y Feria Renovables Latam, que se llevó a cabo en días pasados en Barranquilla.
Hernández destacó que, frente a los proyectos de energía comunitaria, las minigranjas solares y la autogeneración pueden convertirse en una parte clave de la solución, especialmente en sectores con dificultades de pago, al facilitar el acceso a la energía y aliviar presiones sobre el sistema tradicional.
Según la líder gremial, de acuerdo con el informe elaborado por SER Colombia, al cierre de 2025 el país alcanzó 1,2 GW en recursos energéticos distribuidos, entre autogeneración a pequeña y gran escala y generación distribuida, lo que representó duplicar la capacidad registrada en 2024.
Potencial solar
En el departamento de Córdoba, recientemente se confirmó el cierre financiero del parque solar El Campano, que se construirá en Chinú. El proyecto, desarrollado por Atlas Renewable Energy en alianza con Isagen, tendrá una capacidad instalada de 99,9 MW y entraría en operación en el tercer trimestre de 2027.
La inversión total ronda los $453.950 millones y combina recursos privados con deuda de largo plazo. En la operación participó la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN) con hasta $157.550 millones, equivalente a cerca del 50 % de la deuda del proyecto. Además, contará con ingresos respaldados por un contrato de venta de energía a 15 años con Isagen y recibirá pagos del cargo por confiabilidad durante 20 años.

Para los líderes gremiales, este modelo envía una señal positiva porque cuando existen contratos estables, respaldo financiero y reglas claras, los proyectos logran avanzar: “Un ejemplo de ellos es El Campano, que podría replicarse en otras iniciativas renovables del Caribe que hoy esperan cierre financiero”.
Finalmente, hay que destacar que Colombia cerró 2025 con 2.685 MW de capacidad renovable en operación comercial y fase de pruebas en proyectos de mediana y gran escala.
El avance fue impulsado por la entrada de 27 nuevos proyectos, que sumaron 925 MW y permitieron que las energías renovables pasaran de representar apenas el 2% del sistema eléctrico nacional hace dos años, al 13% de la capacidad instalada total.
Colectora entraría a operar este semestre
El proyecto de Colectora, que comprende una subestación de 500 kV y dos líneas de transmisión eléctrica, cuenta con una extensión total de 475 kilómetros, que conducirán la electricidad producida por siete parques eólicos al Sistema Interconectado Nacional (SIN).
El tramo de 120 kilómetros compartido con la subestación Cuestecitas beneficiará al menos otros nueve proyectos, sumando 1.273,9 MW.
Esta obra tendría que haber entrado en operación en noviembre de 2022 y tuvo un retraso a causa de las dificultades durante las consultas previas requeridas con comunidades indígenas ralentizó el proceso, al punto que las obras solo comenzaron hacia finales de 2024.
Sin embargo, el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, anunció que entrará en operación antes de agosto de este año, al tiempo que resaltó que sin transmisión no podría haber transición.
“No hay transición sin transmisión. Como también hemos dicho: no hay transición sin La Guajira”, afirmó en su momento.




















