Casi 30 años han transcurrido desde que Edgardo Guerrero, perteneciente del municipio de Suan, dejó de saber de su hermano Félix Manuel Guerrero, quien tenía 18 años de edad. El día de su desaparición era su primer día de trabajo en una tienda de barrio.
Edgardo no lo presenció. Pero a su casa llegaron avisando que se habían llevado a un grupo de hombres cerca de la tienda. Quizás por aquel instinto maternal, su madre corrió hacia el lugar en el que se supone debía de permanecer su hijo. Sin embargo, al llegar, solo se topó con su ausencia.
El padre de estos dos hermanos murió sin conocer el paradero de su hijo; hasta el último día de sus vidas pujó por su búsqueda. Pero nunca tuvo un atisbo de verdad que lo llevara hacia los brazos de su pequeño.
Hoy, casi tres décadas después, Edgardo observa la foto de su hermano apoyado sobre el caliente cemento. La memoria de Félix, así como su historia, su identidad, la huella que dejó fue honrada en el marco del Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas del Conflicto Armado.
Ante la ausencia de una cristiana sepultura y una dolorosa incertidumbre a causa del conflicto armado, Villa Rosa, corregimiento de Repelón, alzó un monumento en uno de los puntos altos de territorio como parte de la Ruta de la Memoria Histórica del Cimarronaje. El acto contó con la participación del gobernador Eduardo Verano de la Rosa, magistrados, comunidades afectadas por el conflicto y el presidente de la Jurisdicción Especial para La Paz (JEP), Alejandro Ramelli Arteaga.
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En este espacio de quietud y naturaleza ahora reside una placa acompañada de la estatua de una canoa blanca que conmemora la Ruta de la Memoria Histórica del Cimarronaje en el Canal del Dique. Este cuerpo de agua fue usado como un elemento de guerra. En palabras de las comunidades, el Canal del Dique se convirtió en un “cementerio acuático” que traía los cuerpos de personas víctimas de un conflicto que no les pertenecía.
Durante el acto, el presidente de la JEP invitó a la Gobernación y autoridades a continuar fortaleciendo la aprobación social del monumento.
“Estos espacios no son obras físicas, sino lugares vivos que resguardan la dignidad, el dolor y la resistencia de quienes han sufrido las consecuencias de la guerra. Asimismo, hacemos un llamado especial a los alcaldes de los 10 municipios que aún tienen pendiente la finalización de los lugares de memoria en sus territorios, así como a las gobernaciones de Atlántico, Bolívar y Sucre, para que actúen con prontitud, responsabilidad y, sobre todo, con sensibilidad frente a las víctimas”, puntualizó.
A su turno, el gobernador Eduardo Verano aseguró que están trabajando con empeño en la construcción de los otros monumentos.
“No descansaremos hasta que cada monumento sea inaugurado, no como una estructura de concreto, sino como un faro de esperanza y un compromiso solemne de que nunca más vuelvan a ocurrir estos procesos de destrucción de vida que hubo a lo largo de nuestro Canal del Dique”, expresó.
A su turno, el alcalde de Repelón, Jorge Eliécer Reales, indicó que el municipio se convirtió en referente regional al cumplir con la construcción del Monumento de la Memoria Histórica de la Ruta del Cimarronaje.
Señaló que el 30 % de la población del municipio es víctima del conflicto, con hechos graves como masacres en zonas rurales y numerosos desaparecidos. Sin embargo, resaltó los avances en inclusión, reconocimiento y trabajo conjunto con las víctimas.
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“Hoy hemos activado con ellos un gran avance, un gran trabajo, donde las víctimas se sienten incluidas, se sienten respetadas y se sienten valoradas, y estamos, junto con ellas mismas, construyendo una ruta distinta”, expresó el mandatario municipal.

La Ruta del Cimarronaje
Felix Manuel Guerrero, Dairo Olivera, Mauricio Pineda, Yohana Azzi, William Ortiz, Haid Guerrero y Libardo Sierra fueron parte de las más de 23.000 víctimas de homicidio y desaparición forzada en la subregión del Canal del Dique.
De estos casos, cerca del 65 % se encuentran inactivos, mientras que el 35 % continúa activo. Dentro de este grupo, el 85 % corresponde a homicidios y el 15 % a desaparición forzada, lo que evidencia no solo la magnitud de la violencia, sino también los desafíos persistentes en materia de investigación, esclarecimiento y justicia.
Ante el cementerio a cielo abierto en el que se había convertido el cuerpo hídrico, organizaciones sociales impulsaron acciones ante la JEP, que respondió con medidas cautelares (Autos AI-068 y AI-070 de 2022) para proteger sitios de interés forense, avanzar en la búsqueda de personas desaparecidas y garantizar los derechos de las víctimas.
Además, en 2024, la JEP reconoció al Canal del Dique como víctima del conflicto, ampliando la comprensión del daño hacia el territorio y sus ecosistemas. Y, como medida restaurativa, se creó la Ruta de la Memoria del Cimarronaje, una red de espacios en municipios ribereños que busca preservar la memoria, dignificar a las víctimas y promover la no repetición .
En el desarrollo de esta iniciativa se han identificado avances significativos en municipios como Repelón, Calamar, Soplaviento y Mahates, que se perfilan como puntos estratégicos en la consolidación de la Ruta de la Memoria.



















